BERLIN, 11 Mar. (EUROPA PRESS) –
Un adolescente de 17 años mató esta mañana a un total de quince personas, entre ellas nueve estudiantes de su antiguo instituto, antes de suicidarse tras verse acorralado por la Policía alemana horas después. El joven, armado y vestido con un traje de combate, irrumpió en un instituto de la localidad de Winnenden, próxima a Stuttgart, abriendo fuego indiscriminadamente, tras lo cual se dio a la fuga y consiguió huir a una localidad próxima. El suceso ha conmocionado a todo el país.   Tim Kretschmer irrumpió hacia las 9:30 de esta mañana en el instituto Albertville, donde abrió fuego indiscriminadamente en los pasillos y las aulas del centro, donde se estaba dando clase. El joven mató a nueve estudiantes, de entre 14 y 15 años, y tres profesoras, una de ellas en prácticas, en el centro, además de herir a varias personas.

   A continuación, el agresor huyó a pie hacia el centro de la localidad, matando en su camino a un peatón e hiriendo a otro en el recinto de una clínica psiquiátrica próxima a la escuela. Por último, consiguió parar a un conductor al que le obligó a llevarle en dirección a la localidad de Wendlingen, a 40 kilómetros, antes de hacerle bajar del coche y seguir él su camino.

   El adolescente finalmente se detuvo en su huida en un concesionario de coches, donde abrió fuego matando a dos personas más. La Policía le localizó en el parking de un centro comercial de Wendlingen, donde estaría intentando robar un coche. Aunque inicialmente se informó de que el agresor había fallecido en un tiroteo con la Policía, en el que resultaron heridos de gravedad dos agentes, esta tarde se supo que se suicidó de un disparo en la cabeza tras herirle un agente.

   Por el momento no están claros los motivos que llevaron a Tim K. a llevar a cabo la masacre. Según la Policía el joven no ha dejado ninguna nota en la que explique sus intenciones, aunque parece claro que su actuación fue premeditada y que pretendía matar a todas las personas posibles, ya que se ha hallado munición sin detonar. Asimismo, llama la atención el que la mayoría de las víctimas mortales sean mujeres, igual que los heridos.

   Según explicó el ministro de Interior de la región de Baden-Wuetterberg, Heribert Rech, Tim K. mató a ocho alumnas y tres profesoras, e hirió a otras siete estudiantes, cuyas vidas no corren peligro, durante su matanza.

   Hasta ahora lo único que se sabe es que su padre es miembro de una asociación de caza y que tenía catorce armas con permiso legal en su casa, una de las cuales no fue encontrada por la Policía durante el registro que realizó esta mañana, al igual que bastante munición, según los medios locales. El padre tenía las armas en una caja fuerte, salvo una que estaba en su dormitorio y que fue la empleada en la masacre. Asimismo, se habrían encontrado numerosas películas de cine de terror.

   Por otra parte, la Policía cree que el joven sabía manejar armas, puesto que la mayoría de sus víctimas no recibieron disparos de forma aleatoria, sino que resultaron alcanzadas principalmente en la cabeza. Según Dieter Schneider, de la Policía de Baden-Wuerttemberg, “la matanza estaba planeada y el agresor quería provocar un baño de sangre”.

   CONMOCIÓN EN ALEMANIA

   Sus vecinos y conocidos han señalado a los medios locales que era un chico normal, que jugaba al tenis, por lo que su actuación de hoy ha generado una gran sorpresa. Según explicó el ministro de Cultura regional, Helmut Rau, el agresor “nunca llamó la atención”. “En 2008 aprobó su título de la Realschule –equivalente a secundaria– y había comenzado formación profesional”, añadió.

   El suceso ha conmocionado la pequeña localidad de Winnenden, situada a 20 kilómetros al noroeste de Stuttgart y con 27.000 habitantes, cuya población fue alertada esta mañana por las autoridades de la presencia del agresor en sus calles, donde se desplegó a hasta 1.000 agentes en su búsqueda.

   La matanza ha sido condenada tanto por el presidente federal, Horst Koehler, como por la canciller alemana, Angela Merkel. “Es inimaginable que sólo en segundos, alumnos y profesores fueran asesinados, es un crimen atroz”, lamentó la canciller en una breve comparecencia ante los medios. “Este es un día de luto para toda Alemania”, remachó.

   Además, el Gobierno alemán ha ordenado que mañana las banderas ondeen a media asta en todos los edificios oficiales del país y, según las últimas informaciones, está previsto decretar un día de luto oficial, aunque aún no se ha fijado el día.

   Los trágicos sucesos de hoy han traído a la memoria de los alemanes otra matanza similar. El 26 de abril de 2002, Robert S., de 19 años, mató en unos 10 minutos a once profesores, la secretaria, dos estudiantes y un policía en una escuela de Erfurt, antes de suicidarse.

   Sin embargo, el último suceso de este tipo en el país tuvo lugar en noviembre de 2006, cuando un joven de 18 años irrumpió en su antiguo instituo en Emsdetten e hirió a 37 personas, antes de suicidarse.

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