Hay que ver como pasa el tiempo, los días vuelan como aves que emigran hacia tierras calidas sin que podamos hacer nada por frenar su imparable avance. Que nostalgia siento en el corazón cuando recuerdo aquellos buenos tiempos en que la fiesta del toro era simplemente eso, una fiesta. Todos esperando, todos unidos, todos dispuestos a disfrutar y a olvidar por unos días la dura realidad cotidiana. El enmaromado era para muchos una excusa para disfrutar y para pasar unos días de fiesta con los seres queridos y como no, para cometer algunos excesos en compañía de los buenos amigos.

Esos tiempos ya pasaron, es triste, pero es una realidad. El bueno de Manzanero se ha convertido en una excusa barata para que los políticos de turno rebajen al más ínfimo nivel nuestra fiesta más querida. ¿dónde está el límite? ¿dónde se han dejado algunos políticos la moral, los principios y los valores? No lo se, pero lo que si se, es que algunos han intentado convertir a las peñas en figuras pseudo-políticas, además las fuerzas políticas de izquierdas defienden los intereses capitalistas de la industria hostelera frente a los valores tradicionales de los benaventanos y lo que antes se valoraba ahora se desprecia. El mundo está al revés.

Quién le iba a decir al señor Corral y a la comisión de fiestas del toro que iban a tener un serio problema, o al menos eso intentan algunos, por haber recuperado la tradición de una ciudad que clama por recuperar los valores de unas fiestas que parecen haberse perdido en el tiempo.

A nadie le sorprende ya a estas alturas de partido, que Izquierda Unida, Los Verdes y las Juventudes Socialistas se hayan unido para crispar, destruir e intentar sacarle el máximo jugo político al trabajo desinteresado de muchas personas. El portavoz municipal de IU ha menospreciado el apoyo dado por las peñas a la concejalía de fiestas argumentando que “sabe” que en algunas peñas votaron muy pocos miembros de la peña. ¿Intenta quitarle legitimidad a los representantes de las peñas? Miren ustedes, la libertad y el derecho a ejercer el voto es inherente a todos los ciudadanos, ahora bien, muy distinto es que la vuelta de la fecha de las fiestas del toro a sus orígenes no haya despertado ni el interés ni el animo de voto de los ciudadanos. Por tanto, voten 10, voten 20 o voten 100, las elecciones tienen toda la legitimidad legal que el derecho y nuestro sistema constitucional le otorga a cualquier elección. Por este mismo principio democrático las 1.000 firmas presentadas por socialistas e izquierdistas tienen todas las de perder frente a los más de 5.000 votos que obtuvo el Partido Popular en las pasadas elecciones municipales. Dicho esto, a los jóvenes socialistas y a los viejos izquierdistas se les debe exigir el respeto constitucional a la libre elección de la gran mayoría de los benaventanos.

La verdad que leyendo de nuevo lo escrito hasta ahora, me parece a mi que mis palabras van a tener poco peso en la conciencia de los señores socialistas. Esos mismos señores de IU y PSOE que acusaron a la comisión de fiestas de estar lucrándose con su actividad. Nada más lejos de la realidad, la comisión de fiesta está formada por personas de distinto signo político, incluso socialistas, y sin el más ánimo de lucro. Personas que trabajan desinteresadamente motivadas por mejorar las fiestas y que a cambio solo reciben improperios de los aprendices de político de turno que están siempre a la espera de algo de carroña política a la que hincarle el diente. Las palabras se las lleva el viento, pero las ofensas quedan grabadas en las mentes y en los corazones de quien las sufre. Me sorprende que la comisión de fiestas no haya emprendido acciones legales contra los autores de tales faltas al honor de los miembros de la comisión de fiestas. Han demostrado su tolerancia ante los intolerantes.

Como reflexión final, me sorprende que IU y los jóvenes del PSOE se sientan tan tristes por las pobres personas que tienen que trabajar y estudiar y que no podrán disfrutar la fiesta como se debería. Y es que nunca llueve a gusto de todos, pero es lo que tiene la vida cuando uno estudia tiene que renunciar en ocasiones a las fiestas y por descontado el trabajador tiene que trabajar y la fiesta disfrutarla en la medida de lo posible.
¿A quién no le gustaría más días de fiesta? Con vacaciones pagadas claro, que para eso están las empresas y al que no le guste pues que eche el cierre. Bien se ve, que a Izquierda Unida y a las Juventudes Socialistas del PSOE le falta la madurez política suficiente para distinguir las prioridades y las necesidades de la ciudadanía de las banalidades, del oportunismo político y de la charlatanería.

Autor: Emilio Cabadas

 

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