Sobre el esqueleto de un portaaviones herido de muerte y semihundido escuchas silbar las balas a tu alrededor y tratas de esconderte agazapado de las miras láser. El cargador de tu fusil se ha agotado y calculas cómo llegar al cadáver del enemigo que has abatido hace unos segundos para coger su arma. Cuanto todo parece perdido, logras esquivar los aviones de la cubierta que comienzan a …

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