El 2013 ha seguido con la buena evolución de los últimos años en materia de seguridad vial. La mayor concienciación, pero también las campañas para el uso del cinturón, el control de la velocidad o la lucha contra las alcoholemias siguen dando sus frutos y, de nuevo, Zamora se ha colocado en su cifra mínima de víctimas mortales. Son ocho las personas que murieron en las carreteras zamoranas, la misma cifra que en 2012 y la más baja desde que hay datos. Lejos quedan los 36 muertos de 2006 y 2007, por ejemplo. Y también ha bajado el número de víctimas, 201 entre fallecidos y heridos, el número más bajo de siempre y, entre otras cosas, la mitad que hace solo cinco años.

 

Sin embargo, el análisis de las cifras permite atisbar los que son los dos grandes problemas de la circulación en las carreteras zamoranas: la siniestralidad en las nacionales y los atropellos. Según los datos facilitados por la Dirección Provincial de Tráfico, el año pasado se produjeron en todas las carreteras de la provincia 139 accidentes con víctimas. Es, también, la cifra más baja de toda la serie histórica, por debajo de los 143 y 144 de 2011 y 2012, respectivamente, y a años luz de los 367 de hace una década. Sin embargo, el problema es dónde se producen. Y es que el 81% de ellos se han registrado en carreteras nacionales.

 

La cifra podría tener que ver con la extensa red de nacionales que vertebra la provincia, pero hay que tener en cuenta que el 75% del volumen total del tráfico de vehículos se produce en los tramos de autovía. Esto significa que, aunque con muchos miles de kilómetros, las nacionales acaparan ocho de cada diez accidentes, pero solo un 20% del tráfico. Fueron, en total, 112 accidentes con víctimas en carreteras convencionales, por solo 27 en todo un año en autovías.

 

Detrás de esta situación está, sin duda, la mayor dificultad de circular por las nacionales y que, además, sus condiciones de seguridad no suelen ser las mismas. Si en una autovía un despiste acaba contra el guardarraíl, en buena parte del recorrido de las nacionales no existen estas medidas de contención y eso se nota en los tipos de accidentes; el 34% de los accidentes con víctimas en la provincia son salidas de vía y otro 35% son colisiones, que corresponden con el accidente tipo en nacionales: curva que no se calcula y el vehículo acaba fuera de la calzada. Muchas veces, con víctimas porque acaban en vuelco o choques con otros vehículos o elementos fuera de la carretera.

 

Consciente de esta situación, la Dirección Provincial de Tráfico está aplicando las premisas establecidas por la DGT, con una mayor vigilancia en las nacionales y secundarias y destinando allí, progresivamente, la acción de los radares para evitar excesos de velocidad, causa frecuente de accidentes.

 

DEMASIADOS ATROPELLOS

 

El otro gran problema tiene que ver con los accidentes en que se ven envueltos peatones. El año pasado se contabilizaron 23 atropellos en vías interurbanas. En cuanto al tipo de accidentes, solo las colisiones y las salidas de vía acumulan más casos. La existencia de muchos cascos urbanos diseminados por la provincia hace que las carreteras que los atraviesan suelan ser puntos conflictivos. Muchos de ellos se producen al circular los peatones por vías sin arcén o cuando lo hacen sin dispositivos reflectantes.

 

 

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