El consejero de Sanidad, Antonio María Sáez, y la consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, Milagros Marcos, han suscrito un convenio de colaboración por el cual se comprometen a crear las primeras 50 plazas en unidades de convalecencia sociosanitaria en el último trimestre de este año. Y han anunciado que el servicio se habrá extendido a ocho provincias antes de que acabe el año. La creación de estas unidades es una de las novedades para este año.

 

Las primeras plazas se abrirán en centros residenciales de personas mayores propios de la Gerencia Regional de Valladolid (30) y de Segovia (20). En el primer semestre se abrirán 57 plazas: 31 en León y Ponferrada, y 26 en Burgos. Y en el segundo semestre, abrirán sus puertas otras 20 plazas: 11 en Palencia y 9 en Zamora. La previsión es, por tanto, que Castilla y León cuente antes de que finalice 2014 con un conjunto de 127 plazas en ocho unidades de convalecencia sociosanitaria, que podrían atender a aproximadamente 600 personas a lo largo de un año completo.

 

El objetivo que se persigue es reservar en residencias de personas mayores unidades específicas para que una persona en situación de dependencia con un proceso crónico de enfermedad o una patología asociada al envejecimiento reciba, una vez que está estable y a su salida del hospital, cuidados sociales y sanitarios de baja intensidad de forma simultánea mientras logra su recuperación o rehabilitación. Esas personas, además, deberán presentar siempre necesidades sociales, bien porque necesitan cuidados que excedan de la capacidad de un cuidador, carezcan de un cuidador o residan en una vivienda con barreras arquitectónicas.

 

Podrán acceder, por tanto, a estas unidades, personas con incapacidad funcional severa que dificulte sus actividades básicas de la vida diaria, independientemente de la causa y sin posibilidad de mejora, y que precisen cuidados médicos o de enfermería de mayor intensidad que los prestados en el domicilio. Y también tendrán derecho aquellas personas con incapacidad temporal funcional secundaria por procesos neurológicos, traumatológicos, reumatológicos, cardiopatías o neumopatías, con posibilidad de mejora con tratamiento rehabilitador. En ambos casos, deberán tener necesidades sociales.

 

El acceso a estas unidades, tal y como han explicado ambos consejeros, se realizará de forma muy ágil. Serán los propios hospitales de referencia quienes valoren la necesidad y la falta de apoyos sociales, y recomienden a la persona acudir a una Unidad de Convalecencia Sociosanitaria durante su recuperación. El tiempo de permanencia en la unidad será de dos meses. Este tiempo puede ser ampliado por periodos no superiores a un mes, completando un total de hasta cuatro meses.

 

Durante ese periodo, los trabajadores sociales tramitarán el expediente de dependencia. Una vez cumplido ese plazo, y ya con la resolución del grado de dependencia que le corresponde, serán los trabajadores sociales quienes valoren el recurso social que mejor se acomode a las necesidades de la persona: volver a su domicilio, ayuda a domicilio, centro de día, centro residencial… En todos los casos, se les garantiza la continuidad de los cuidados.

 

Este recurso, que será gestionado por la Gerencia Regional de Salud y por la Gerencia Regional de Servicios Sociales, no sólo ofrecerá garantías de una atención de calidad a las personas que lo precisen, más acorde con sus necesidades sanitarias y sociales, sino que supondrá una gestión más eficiente de los recursos disponibles. Y es que una estancia en una de estas unidades resulta un 70 % más barata que si permaneciera en un hospital de agudos tradicional.

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