Un partido cargado de fuerza y empuje de la selección española en el que los Italianos no fueron rival para la selección española. Al menos no el rival temido que se esperaba. España sufrió ante la férrea defensa Italiana. Villa estuvo desaparecido y Torres aunque desbordo no supo o no pudo hacer el gol que sin duda hubiera facilitado mucho las cosas a la selección.

Al final y tras una prorroga en la que España domino sin más complicaciones que en el resto del encuentro se llegó a los penaltis. Se temía lo peor, la tradición mandaba pero España rompió dos maldiciones en un mismo partido: ganamos a un grande en competición oficial y pasamos de cuartos de final. España ya está en la semifinal donde nos espera la Rusia de Hiddink recuperada y que sin duda ofrecerá más resistencia que en nuestro último enfrentamiento donde España se impuso por cuatro goles a uno.

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