El fuerte aumento del paro en Europa, donde ocho millones de personas perderán este año su trabajo, domina la reunión regional que inició hoy la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en busca de soluciones para atajar la crisis social.

Delegados gubernamentales y de organizaciones laborales de todo el continente participan en las cuatro jornadas de debates que inauguró hoy el organismo con un dramático llamamiento de su director general, el chileno Juan Somavía, a que los gobiernos adopten medias concertadas para mitigar la ola de desempleo.

Según un documento de la organización presentado con motivo de esta octava Reunión Regional Europea, la inversión pública y la protección social son las principales recetas contra los graves efectos en el empleo de la crisis económica mundial.

El director general de la OIT, que habló en la primera jornada de la conferencia, abogó además por evitar cualquier tipo de protecionismo y abrir un diálogo político entre los estados para concertar la respuesta al aumento del paro.

Según Somavía, el sistema económico internacional no fue capaz, antes de la crisis, de crear las condiciones de lo que se considera “trabajo decente” y sin las desigualdades existentes tanto dentro de cada país como entre unas naciones y otras. El primer ministro de Portugal, el socialista José Sócrates, que intervino en la primera jornada de la conferencia, reconoció las dimensiones históricas de los problemas actuales y alentó a que la reconstrucción de un nuevo modelo social para superar la crisis global se base en el modelo europeo.

A juicio de la OIT, restaurar el crecimiento económico y hacerlo menos inestable es una de las principales vías que ayudarán a superar los problemas laborales desencadenados por esa crisis, que empezó siendo financiera y ya es social.

Los impactos negativos en las empresas y el trabajo crecen de modo alarmante, en una espiral que, según las previsiones de la organización, provocará la pérdida de 4 millones de empleos en la UE y 8 en el total de las naciones europeas sólo en 2009.
Entre otros datos alarmantes, la organización señaló que por primera vez en los últimos 19 años se ha invertido la tendencia de disminución del desempleo en Europa Central, Suroriental y los países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), el antiguo bloque soviético.

Mientras tanto en la UE el panorama no es menos preocupante y el desempleo alcanzará en 2009 el 8,7 por ciento de la población activa para elevarse en 2010 al 9,5 por ciento. Somavía pidió repuestas políticas y económicas a esta situación, recordó que ya existían grandes problemas antes de la crisis financiera y subrayó que en ningún caso se trata de volver a la situación previa “sino ir hacia un escenario nuevo”.

“Hubo una crisis antes de la crisis, pero no se debe volver donde estábamos”, abundó al denunciar las graves desigualdades en los mercados laborales de los últimos treinta años y recordar que la situación no sería hoy tan dramática si parte del beneficio empresarial hubiese ido a los salarios de los trabajadores.

La OIT recomendó en su informe reforzar la protección de los colectivos laborales más vulnerables y estimular la financiación de las pymes. Es necesario, señaló, que la banca mantenga los flujos financieros previos a la crisis, a empresas y consumidores, y que los gobiernos europeos coordinen un conjunto de políticas fiscales orientadas a detener la desaceleración y estimular el crecimiento.

La promoción del empleo, la protección social y el mantenimiento de los derechos fundamentales de los trabajadores son claves para un nuevo marco económico global que salve al mundo de la crisis, defiende la OIT. Pero las medidas no son gratuitas y, según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de la UE recogidos por la organización laboral, impulsar una reactivación exige invertir el 1,5 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) comunitario en esas metas.

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