La pérdida real de alumnos es, por encima de todo, la preocupación que pone de acuerdo a la administración educativa y a los sindicatos, distantes casi siempre, y más desde que los ajustes llegaron a la educación. Aunque la cifra total diga lo contrario (23.167 alumnos han empezado el curso en septiembre frente a los 23.114 del 2001-2012), la realidad es que no llegan alumnos al sistema y si se arreglan un poco las cifras es por la FP y el regreso de los ya escolarizados a los ciclos formativos y a las modalidades a distancia.

 

Así lo corroboran el director provincial de Educación, Fernando Prada, y el representante en educación de UGT, Ángel del Carmen. Ambos coinciden en que no llegan alumnos y que esta circunstancia está detrás de muchos de los retos que tiene la educación en la provincia. El principal es la pérdida de unidades, una situación que se produce incluso pese al esfuerzo de la Junta de Castilla y León. La administración regional ya anunció el curso pasado que, a pesar de lo que decía el ministro Wert sobre la obligatoriedad de aumentar los ratios de alumnos por clase y profesor, mantendría muchas unidades con tres alumnos, algo totalmente vetado con las medidas de ahorro en educación.

 

    Alumnos en un colegio del entorno rural de Zamora.

 

Pese a ello, la provincia ha arrancado este año con cuatro unidades menos, lo que ha significado que dejen de funcionar cuatro centros: Cabañas de Sayago, Moreruela de Tábara, Pinilla de Toro y Riofrío de Aliste. En este último caso, se trata del centro que era cabecera del CRA de Riofrío, que se ha tenido que trasladar a Sarracín. Su problema, como el del resto, era la falta de alumnos. El pasado curso tenía los suficientes, pero uno de ellos saltaba de nivel y tenía que ir a otro centro, con lo que ya no se llegaba al mínimo para mantener abierta la única unidad del centro.

 

"El problema es que por abajo no entran alumnos", lamenta Prada, un diagnóstico que comparte Del Carmen, que añade que de no ser por el éxito de la FP, con 1.334 nuevos alumnos y el 97% de las plazas de nuevo ingreso ocupadas, estaría perdiendo alumnos de manera importante.

 

El problema se centra en las enseñanzas convencionales, Infantil, Primaria, ESO y Bachillerato, y no solo se produce por la falta de alumnos que entran en el sistema (tiene que ver la natalidad y el abandono del mundo rural), sino los que tiene por arriba: la falta de trabajo en los pueblos por el parón de la construcción y la ausencia de otras oportunidades ha llevado a muchas familias a desplazarse a zonas más pobladas, llevándose consigo a sus hijos escolarizados. "El problema no es solo de que no entren niños en Infantil o Primaria, sino que muchos se marchan de sus pueblos con sus familias porque no hay trabajo o porque la sanidad también se recorta", apunta Del Carmen.

 

Así, este año se ha logrado sumar unidades en Morales, Monfarracinos y Valcabado, ambas del CRA Tierra del Pan, pero se compensan con las cuatro que se han cerrado. Y el próximo año puede ser peor, porque ocho centros están en el límite: tienen previsión de funcionar con cuatro alumnos y cualquier traslado de familia puede obligarles a cerrar.

 

Ligado a la falta de alumnos está todo lo demás. El concurso de traslados de profesores ha sido más escaso que nunca, no se han contratatado profesores interinos por el aumento de horas de los que ya están en plantilla, los que se han incorporado lo hacen fundamentalmente con medias jornadas… Una situación que depende directamente del principal problema de la educación, y de Zamora, la falta de sangre nueva en sus aulas.

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