"Estoy muy contento. Era un partido muy complicado, sinceramente. Wawrinka está haciendo un año muy completo, te hace jugar al límite, muy agresivo, y en estas pistas es especialmente complicado tener el control de la situación. He mezclado buenos y malos momentos, por momentos estaba muy a la defensiva. Era importante ganar y mejor en dos sets porque me daba la clasificación matemática para semifinales. Jugarme el número uno en este torneo me daba un extra de motivación y tensión. Ahora solo tengo que pensar en el torneo, ahora es lo más importante", analizó Nadal.

Respecto al desarrollo del partido contra Wawrinka, que le obligó a disputar dos desempates, el balear reconoció que tuvo que ser más ofensivo en la segunda manga. "He cambiado mi juego por la determinación de saber que, o hacía algo, o él me estaba comiendo. En el segundo set me dominaba desde el fondo y yo estaba a sus expensas. No se podía seguir así porque era la crónica de una muerte anunciada si no hacía el cambio", narró.

De esta forma, Nadal se decidió a "pegar con el drive" contra el helvético y logró hacerlo "bien" porque "era el camino para conseguir la victoria, jugar con agresividad y determinación". "No hay otra opción para jugar bien en estas pistas. El hecho de obligarme a hacerlo me ha hecho sentirme mejor la pelota", concluyó el número uno mundial.

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