Según informaciones recogidas en diversos medios de comunicación y de las cuales nos hacemos eco aquí, todo parece indicar que el Consejero de Presidencia de la Junta de Castilla y León, José Antonio de Santiago-Juarez ha perdido el “norte político” y se ha lanzado a atacar a sus compañeros del Partido Popular en el gobierno central, en los ayuntamientos y diputaciones. Especial protagonismo ha alcanzado el enfrentamiento abierto que el portavoz del gobierno autonómico mantiene con el presidente de la Diputación de Zamora y Vicepresidente de la Federación Española de Municipios y Provincias.

santiago juarez La pregunta es: ¿quién consiente está falta de lealtad en el Partido Popular de Castilla y León? ¿Le importa a los ciudadanos el reparto del pastel político y sus pugnas de poder? ¿A caso es este el inicio de la carrera por la sucesión del presidente Herrera?

Está claro que a ambos dirigentes les ha tocado defender intereses distintos, lo se traduce en lo que parece ya un enfrentamiento personal, cierto es que con la iniciativa clara del consejero portavoz, que fue quien primero y más duramente arremetió contra el presidente zamorano. Ambos aseguran no querer entrar en polémica pero aprovechan la menor para lanzarse algo más que puyas. Ayer el consejero portavoz dijo que el presidente de la Diputación de Zamora ya «se definió y se fotografió para siempre» cuando declaró que esperaba que las alegaciones de la Junta no salieran adelante.
«Ese es su compromiso con la Junta de Castilla y León y con los municipios de Castilla y León», aseveró el consejero portavoz, que aclaró que «nunca» habla del presidente de la Diputación de Zamora a no ser que se le pregunte directamente. Por ello, manifestó que entre lo dicho por Martínez Maíllo (que el traspaso de competencias no está ligado a la financiación autonómica) y por Montoro, se queda y se fía con lo afirmado por el ministro. De Santiago Juárez insistió en que la enmienda (presentada en el Senado) también lo deja «clarísimo» y añadió que no iba a dedicar «un minuto más» al presidente zamorano, de quien consideró que «no defiende los intereses de Castilla y León». «Todos sabemos qué intereses defiende el señor Maíllo que no son los de Castilla y León», añadió. «Las cosas van como se comprometió el ministro», aseveró, para indicar que igual a Maíllo «le molesta» que la Junta haya conseguido que se recoja el 90 por ciento de sus demandas.
Martínez Maíllo, por su parte dijo que «no voy a entrar en polémicas (con el consejero). A mi me designó el Partido Popular, me votaron los ocho mil municipios españoles por unanimidad y nos hemos limitado a hacer nuestro trabajo, del que respondemos ante los alcaldes». Recordó al consejero que «la ley no la hago yo, sino el Gobierno de España, de su mismo partido». Aunque considera «normal y lógico» que municipalismo y autonomía tengan puntos de vista diferentes, y que cada cual tenga derecho a «expresar su opinión y alegar lo que crea oportuno», no cree tan positivo que se entre en polémicas personales y recuerda que para el desarrollo de la ley va a ser esencial la colaboración de todos: Junta y ayuntamientos.

(Información extraída de la Opinión de Zamora)

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