Según han informado desde el Plan Románico Atlántico, un proyecto de colaboración transfronteriza para la conservación del patrimonio, la intervención en la iglesia de San Pedro de la Nave está marcada por la propia historia del edificio y por su importancia. "No hay que olvidar que el templo, construido entre los siglos VII y VIII a orillas del río Esla, cuenta con la declaración de Monumento Nacional", han recordado las mismas fuentes.

 

Su ubicación actual, en la localidad zamorana de El Campillo, se debe a que en 1930, a instancias de la actual Iberdrola, fue trasladado para protegerlo y evitar que quedara anegado por la construcción del embalse de Ricobayo.  "Saltos del Duero puso desde el principio su mayor empeño en que el traslado, piedra a piedra, se llevara a cabo con todas las garantías posibles de conservación y seguridad, hasta el punto de que invirtió en el mismo una suma considerable para la época, cien mil pesetas, y el Consejo de Administración fue informado largamente de la operación", han relatado desde el Plan Románico Atlántico.

 

El Archivo Histórico de Iberdrola, junto a la presa de Ricobayo, es el que atesora y salvaguarda el "abundante patrimonio documental" acumulado durante más de cien años en las sociedades que dieron lugar a Iberdrola.

 

 

La intervención propuesta por los promotores de Románico Atlántico va "mucho más allá" de la mera restauración y se centra en la puesta en marcha de un nuevo plan de gestión del edificio, orientado a mejorar y organizar la afluencia de visitas a la vez que se potencia la imagen del templo. Para lograrlo, se propone, en primer lugar, la creación de un espacio que funcione como centro de recepción de visitantes, integrado en el entorno del edificio, que sirva para ordenar el acceso a la iglesia y facilite un área expositiva, donde poder mostrar las piezas y elementos históricos que, actualmente, atesora el templo.

 

La intervención propone, igualmente, garantizar una adecuada conservación del edificio. Aunque estructuralmente está en buenas condiciones de uso, el templo tiene algunos focos de humedad localizados, derivados del estado en el que se encuentran las cubiertas. Para evitar y corregir estas patologías, se plantea sustituir las cubiertas por unas de nueva ejecución que garanticen la estanqueidad del edificio, así como renovar las carpinterías que así lo requieran, han explicado desde el Plan Románico Atlántico.

 

El edificio ha sido monitorizado, a través del MHS (Sistema de Monitorización del Patrimonio), desarrollado por la Fundación Santa María la Real, que, en este caso concreto, ha servido para controlar los parámetros ambientales, mediante la instalación, entre otros, de sensores para registrar las condiciones de temperatura y humedad relativa del edificio. Los datos obtenidos han servido para redactar las propuestas de intervención.

 

Precisamente este martes se va a celebrar una reunión de la mesa de trabajo en la que participan los promotores, así como diferentes expertos y especialistas, en la que tratarán de concretarse los aspectos definitivos del proyecto y se debatirá la posibilidad de dotar al templo de un sistema de iluminación adecuado a sus características, ya que actualmente carece de instalación eléctrica y la única iluminación con la que cuenta es la luz natural que penetra por las saeteras "y que resulta insuficiente, teniendo en cuenta el potencial turístico y el interés que despierta el templo".

 

Según los criterios del Plan Románico Atlántico, promovido por la Junta de Castilla y León, Fundación Iberdrola, Secretaría de Estado de Cultura de Portugal y Fundación Santa María la Real, de llevarse a cabo la propuesta, "el nuevo sistema tendría un impacto visual mínimo, puesto que toda la instalación quedaría oculta e intentaría lograr la máxima eficiencia energética".

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