El premio, dice, no lo dejará en una estantería, sino que lo pondrá, como suele hacer, en un sitio donde pueda verlo. Y vivirlo. “Me gusta ser discreto con los premios que gano; por ejemplo -dice-, lo pongo en la cama, por la noche, para que mi mujer se acuerde, y por la mañana, cuando desayuno con los niños, se lo pongo delante y, cuando voy a ver jugar al fútbol a mi hijo, me lo llevo en …

No hay comentarios