El presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera Campo, ha asumido esta mañana en Oporto (Portugal) la presidencia de la Comunidad de Trabajo con la Región Norte de Portugal durante los próximos dos años. Herrera ha adelantado su voluntad de avanzar en los acuerdos que permitan facilitar el acceso a los servicios fundamentales de las personas que viven en las zonas fronterizas dentro de lo que la Junta viene llamando “cooperación de proximidad”. El impulso a la cohesión social, económica y territorial así como la coordinación para desarrollar el Plan Valle del Duero con las autoridades portuguesas forman también parte de la agenda prevista por el Gobierno castellano y leonés y que se incluye en el Plan Estratégico de la Comunidad de Trabajo presentado por el consejero de la Presidencia, José Antonio de Santiago-Juárez.

En concreto, la intención de la Junta de Castilla y León es aprovechar la “magnífica oportunidad” que permite la asunción de la presidencia de la Comunidad de Trabajo para impulsar las relaciones con Portugal en el marco de una “nueva etapa” y dentro de las acciones contempladas en la cooperación transfronteriza entre los dos territorios que tiene sus inicios a finales de los años 80 hasta convertirse en una realidad “viva y dinámica”.

Esa “nueva etapa” tiene uno de sus principales exponentes en el Convenio de Cooperación entre la Junta de Castilla y León y la Comisión de Coordinación y Desarrollo de la Región Norte que han firmado esta mañana ambas instituciones. Este documento, adaptado al Tratado de Valencia de octubre de 2002, permitirá trabajar con “mayor flexibilidad y agilidad”. En este sentido, supondrá la reducción del número de comisiones sectoriales que pasarán a denominarse comités sectoriales. El Convenio contempla siete grandes ejes de actuación: los recursos naturales y la sostenibilidad medioambiental; la agricultura y el desarrollo rural; el patrimonio histórico, la cultura y el turismo; la competitividad regional, la innovación y el desarrollo tecnológico; la ordenación del territorio, los transportes y las comunicaciones; la educación, la formación y el empleo; y por último, la salud y los servicios sociales.

Con este Convenio como gran documento de referencia, la Junta de Castilla y León y la Región Norte de Portugal han anunciado su intención de trabajar en cooperación en una triple dirección: persiguiendo la cohesión social a través de la cooperación de proximidad y en la consecución de la cohesión económica y territorial mediante los grandes proyectos de infraestructuras.

COOPERACIÓN DE PROXIMIDAD Y PLAN VALLE DEL DUERO

En cuanto al objetivo de la cohesión social, la herramienta fundamental que se quiere desarrollar es la cooperación de proximidad cuyo objetivo esencial es mejorar la calidad de vida y el bienestar de los ciudadanos. En la misma línea que el Gobierno castellano y leonés ya aplica en las comunidades autónomas limítrofes, lo que se pretende es mejorar la utilización conjunta de los servicios sanitarios, sociales y culturales para que “las fronteras administrativas no supongan merma alguna de la cobertura de servicios a las personas”, según ha señalado el presidente Herrera. Las prioridades en este campo se extienden también al resto de los servicios que más preocupan a los ciudadanos y que les hacen la vida más fácil y sencilla: la educación, la formación y el empleo, todo ello con el fin de alcanzar una mayor igualdad de oportunidades.

Para profundizar en la cohesión económica la Junta de Castilla y León entiende que son vitales los grandes proyectos “capaces de transformar globalmente el territorio”. El ejemplo más destacado es el Plan Regional de Ámbito Territorial Valle del Duero que, según ha indicado Herrera “requiere de su continuación en la parte portuguesa”. De hecho, el presidente de la Junta ha recalcado que sería “muy satisfactorio” que el proyecto avanzase en la parte portuguesa para poder presentar a los habitantes de ambas zonas de la frontera “un proyecto conjunto que dinamice los territorios que atraviesa el Duero”.

El tercer objetivo que busca la Junta de Castilla y León está muy relacionado con la dinamización en el Valle del Duero y con la mejora de la calidad de vida de los habitantes de las zonas fronterizas: alcanzar la cohesión territorial a través de la ejecución de las grandes infraestructuras de comunicación de titularidad estatal que articulan el territorio. En concreto, las reivindicaciones -ya puestas sobre la mesa en la pasada Cumbre Hispano-Lusa- están vinculadas a la concreción de un escenario temporal y de inversiones “concreto y fiable” en torno a la ejecución o a la conclusión de la Autovía del Duero, desde Soria hasta la frontera portuguesa de Alcañices, así como el proyecto de la nueva autovía León-Braganza.

NUEVO ENFOQUE DE LAS RELACIONES CON PORTUGAL

La “nueva etapa” que la Junta de Castilla y León quiere desarrollar en sus relaciones con Portugal pasa, como elemento destacado, por reforzar las relaciones directas con el Gobierno de Portugal. En este sentido, la firma del “Memorándum de Entendimiento” entre el Ejecutivo luso y el Gobierno castellano y leonés -prevista para este año 2009- es el instrumento más adecuado para definir este nuevo escenario. El objetivo del “Memorándum” consiste en fijar el necesario marco general de cooperación entorno a seis grandes aspectos: la educación; la sanidad; la protección civil; el empleo; los asuntos relacionados con la familia y la igualdad de oportunidades y las infraestructuras.

En materia educativa, el documento quiere fomentar la formación y el intercambio de profesores y alumnos de formación profesional o educativa. La enseñanza de los idiomas español y portugués en los respectivos territorios es otro de los aspectos que se quieren potenciar mediante la firma del “Memorándum”.

La atención sanitaria eficaz y con la mayor calidad es otro de los elementos que se quieren incluir en el texto. La idea es colaborar en la prestación de servicios asistenciales tanto de atención primaria como de urgencias y emergencias en municipios de frontera. En este sentido, el acuerdo alcanzado por los gobierno de España y Portugal en la Cumbre de la semana pasada es una pieza esencial.

Relacionado con este ámbito, la cooperación en protección civil quiere establecer medidas conjuntas que eviten, reduzcan o corrijan los daños ocasionados por los elementos naturales así como el desarrollo de mecanismos de apoyo mutuo en atención a emergencias.

En cuarto lugar el “Memorándum” pretende impulsar la movilidad transfronteriza a través del empleo, la formación y el trabajo común en oficinas y centros de trabajo; y poner en marcha un mecanismo de colaboración para formar a los inspectores de trabajo.

Como en los acuerdos firmados con comunidades limítrofes, el documento que se negocia con las autoridades portuguesas quiere establecer una red de atención a las mujeres víctimas de violencia de género que permita coordinar los recursos disponibles en la red de centros de acogida, entre otras actuaciones.

Por último, en materia de infraestructuras, el objetivo es promocionar las acciones conjuntas que fortalezcan e intensifiquen los vínculos entre empresarios de ambos territorios a través del desarrollo de las redes logísticas.

Hay que recordar que el “Memorándum” también concede una especial relevancia al desarrollo de los dos grandes “proyectos emblemáticos” que la Junta de Castilla y León quiere impulsar en este nuevo escenario de relación con Portugal: el proyecto MIT (Movilidad, Innovación y Territorio) con la Región Centro; y el Plan Regional Valle del Duero con la Región Norte. Son, a juicio del Gobierno de Castilla y León, dos oportunidades “excelentes” para abrir “corredores de progreso y oportunidades” con el país vecino.

LA COOPERACIÓN CON PORTUGAL

El hecho de asumir la presidencia de las comunidades de trabajo con las regiones Norte y Centro de Portugal permitirá profundizar y avanzar en la línea ya anunciada por la Junta de Castilla y León y que busca llevar a un nuevo nivel las relaciones con el país luso para que sea no sólo un vecino geográfico sino también un socio de referencia en el escenario ibérico.

Una “nueva etapa” que se asienta en la experiencia de años de útil cooperación con las Comunidades de Trabajo; en un entramado institucional consolidado, en una economía fuertemente interrelacionada y en unas convicciones compartidas que se asientan en el principio de que las relaciones de vecindad promueven el crecimiento económico y mejoran las condiciones de vida de quienes viven cerca de la frontera. Para Castilla y León, esa frontera compartida no es un límite, sino una oportunidad de desarrollo conjunto.

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