La Hermandad de Penitencia, una cofradía que forma parte de la Semana Santa de Zamora conocida como Las Capas Pardas, reúne hoy a su asamblea para conocer de manera oficial el decreto emitido por el Obispado de Zamora que obliga a la hermandad a admitir a una mujer que solicitó formar parte de la organización y fue rechazada.   Los hermanos votaron el año pasado en asamblea la solicitud cursada por una mujer para ingresar en la cofradía, aunque finalmente fue denegada por los votos mayoritarios de los hermanos.

   La solicitante recurrió ante el Obispado, que ahora le da la razón y dice que no hay motivos para que su petición haya sido rechazada ya que en los estatutos de la cofradía simplemente se habla de “fieles laicos” y no hay diferenciación explícita entre hombres y mujeres, lo que implica que el rechazo a la incorporación de una mujer podría ser una vulneración de sus propias normas.

   Las primera interpretaciones de la orden emitida por el Obispado realizadas por la cofradía apuntan a la presentación de un posible recurso alegando que la orden figura firmada por el vicario judicial y no por el obispo, lo que puede suponer que el documento no tiene validez desde el punto de vista jurídico, según explicó el presidente de la hermandad, Antonio Martín Alén.

   Si el recurso llega finalmente a prosperar se haría constar también que el escrito emitido por el Obispado puede suponer una “discriminación para el resto de las mujeres que quieran entrar en la cofradía en el futuro” porque únicamente se pronuncia a favor de la mujer solicitante, “lo que supone excluir al resto”.

   En este sentido, la cofradía sostiene que el Obispado debería haberse pronunciado de manera genérica sobre la incorporación de las mujeres a Las Capas y no refiriéndose con nombre y apellido a una única solicitante.

   La comunicación emitida por el Obispado ha tenido una especial relevancia ya que es la primera vez que, de manera abierta y explícita, se pronuncia a favor de la incorporación de las mujeres a las cofradías de Semana Santa, muchas de las cuales tienen todavía un veto tradicional a la participación femenina.

   La asamblea se celebrará a puerta cerrada, una medida excepcional, aunque el presidente consideró que es necesaria para garantizar que todos los hermanos “puedan hablar libremente y sin sentirse presionados”.

   Aunque Martín Alén reconoce que la apertura de las cofradías a las mujeres es un proceso que deberán ir asumiendo paulatinamente, rechaza “las formas”, porque  por la vía “de la imposición” el rechazo va a ser mayor.

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