El subdirector general del Instituto, Alfonso Muñoz, ha visitado hoy jueves estos trabajos que "van a sanear totalmente los lienzos de la muralla, estudiar las estructuras que existan, hacer un registro arqueológico de toda la intervención, para dejar los elementos que puedan aparecer en el Museo Provincial de la ciudad, y asegurar la consolidación total de estos tramos", ha enumerado.

Los trabajos en la muralla de Zamora afectan a su área noroeste, "la zona más necesitada de conservación y mantenimiento", ha recordado Muñoz. Estos lugares pertenecen al Portillo de la Lealtad, Peñas de Santa Marta, Cuesta de los Pepinos, Muralla de la Ronda de Santa Ana y Ronda del Degolladero, todos ellos pertenecientes al primer recinto amurallado de la ciudad, construido durante los siglos XI y XII.

El proyecto, con una duración prevista de 11 meses garantizará la preservación del recinto y completan los trabajos de restauración realizados por este mismo organismo entre 2010 y 2012, trabajos que conllevaron una inversión de 281.921 euros.

El arquitecto director de la obra, el zamorano Francisco Somoza, ha explicado que cada uno de los tramos "tienen diferentes niveles de degradación" y que se han seleccionado "atendiendo al interés histórico objetivo, el mal estado de conservación y las disponibilidades económicas".

Uno de los objetivos de esta obra, además de la adecuación de los tramos de muralla es poner en funcionamiento los sistemas de drenaje "que evitará que se produzcan embolsamientos de agua en el espacio intramuros y que se genere una degradación que conlleva muchas veces a la ruina de los fragmentos del cerco".

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