Alba tiene quince años y Antonio, uno más. A esa edad, muchos compañeros emprenden una estampida, aunque ellos se niegan a dejar las aulas. “Mis amigas prefieren casarse y tener hijos, pero yo no pretendo quedarme embarazada sino labrarme un futuro”, afirma esta adolescente madrileña. Cada mañana acude al IES Primero de Mayo, ubicado en el sur obrero y vallecano del barrio de Entrevías, …

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