>Ella era alta y rubia como la cerveza, como cantaba la Piquer en esos años. Cubría su cuerpo serrano con un lujoso abrigo de astracán, gustaba de lucir ostentosas joyas y adornaba su cabeza con una larga melena a lo Verónica Lake, tapando uno de sus ojos en pos de una sofisticación imposible. Antigua ‘chica de servir’, había abandonado la aldea oscense de Guasa y había emigrado, como …

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