3’30 de la madrugada, Vicente Blasco Ibañez yace en su lecho. Junto a él se encuentran su esposa Elena, dos de sus hijos, Sigfrido y Mario, Fernando Llorca, director de la Editorial Prometeo, y su secretario Abel García Azorini. Todos acababan de llegar de Barcelona. El escritor se incorpora en el lecho, apoya su cabeza en el hombro de Elena pero ya no puede articular palabra. En ese mismo …

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