Celebrar el DÍA DE VIRIATO en la fecha del 12-enero de cada año en la ciudad de Zamora, no supone solo, con serlo, el conmemorar la feliz inauguración de su estatua en aquel momento del 12-1-1904., ubicada en la Plaza que hoy día vigilan/adornan la Diputación y el Parador, supone también, el enlazar con las raíces de Zamora, de lo Zamorano y de los zamoranos y zamoranas.

 

Cuando tremolamos La Seña Bermeja ya asumimos, como un concepto más, que las ocho franjas rojas significan las victorias de Viriato sobre los cónsules/generales del Imperio Romano, por que tenemos interiorizado, incluso desde la infancia, ese “Terror Romanorum” que, tan explicito, sitúo el ciudadano Barrón (D. Eduardo) en su famosa/extraordinaria estatua, y con ello, aun si quererlo, viajamos hacia las señas identitarias de lo zamorano.

 

En ese viaje al pasado de Zamora, y de lo zamorano, que avanzamos junto a Viriato (por medio de la contemplación/vivencia/recuerdo con su estatua), ya sabemos que nos hacemos miembros de una comunidad prerromana ( los lusitanos) y, por la tanto, en hermanad con ellos, participamos de tales raíces originarias, y lo hacemos al mismo tiempo que asumimos la romanización

 

Viriato es la raíz lusitana que, en Zamora y desde su origen en Sayago, contribuye a nuestra conformación antropológica, y entendemos que es bueno, puede que incluso oportuno, hacer uso de tal ambiente que viene de lejos , que distingue, caracteriza y precisa el Oeste peninsular.

 

Puede que una comida (¿o fue comilona?), como la que efectuaron los que sí quisieron amplias solemnidades para la inauguración de la estatua de Viriato en 1904, este en consonancia a lo que debe ser nuestra celebración del DÍA DE VIRIATO los 12-enero de cada año, pero incluso unas nutritivas sopas de ajo pueden hacer los honores, la cuestión es que en este momento “nuestro Viriato”, por que verdad es que es nuestro y no solo por la Estatua cedida por el Estado, se encuentre arropado por ese calor social/cultural/identitario de los suyos.

 

Algunos, en nuestros paseos por la zamoraneidad de las rúas del casco histórico, tenemos a Viriato, en su efigie escultórica, ubicado entre las herencias familiares como un bien compartido general que nos es singular a cada zamorano y zamorana, y hemos ido acrecentando tal vinculación con el paso del tiempo, auspiciando ideas para el presente y el futuro que salgan de aquí, de nuestra tierra, y se protagonicen por los de aquí, por nuestra gente, y con ello imaginamos/virtualizamos una viriatización social de lo nuestro [en Zamora, Reino Leonés, Corona Leonesa, España Nación] que nos haga estar al día en la concordancia unísona con el mundo más avanzado.

 

El proceder de Viriato puede (¿acaso debe ?) ser un camino en nuestras opciones vivénciales, y el hacerlo en la convergencia de las voluntades, de esta parte Oeste de la península [Extremadura-Reino Leonés-Galicia-Asturias y nuestro fraternal Portugal] podría ser el revulsivo que, a la vista está (con una despoblación galopante-.-¿programada?-.-), y de forma urgente, se necesita.

Por Francisco Iglesias Carreño

1 Comentario

  1. Celebrar el DÍA DE VIRIATO en la fecha del 12-enero de cada año en la ciudad de Zamora, no supone solo, con serlo, el conmemorar la feliz inauguración de su estatua en aquel momento del 12-1-1904., ubicada en la Plaza que hoy día vigilan/adornan la Diputación y el Parador, supone también, el enlazar con las raíces de Zamora, de lo Zamorano y de los zamoranos y zamoranas.

    Por lo menos este si se acuerda de VIRIATO, el resto de los políticos ¿están al medreo?

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