OPINIÓN por Francisco Iglesias Carreño

Francisco Iglesias Carreño
Francisco Iglesias Carreño

Con ocasión del último primer sábado de este mes de diciembre, de este año once veces centenario, del regnum imperiúm hispánico de la corona leonesa, hemos estado en la imperial ciudad de León, donde, con el umbral de fondo de cuatro grado bajo cero y algunos copos blancos, conformamos junto al gaudiano palacio de Botines, una jornada más de panleoneseidead en fraternidad, acotados por la calle Ancha a la plaza de Santo Domingo, al lado de San Marcelo. En tales,¡ y fríos!, momentos hemos hablado, en animado coloquio, con multitud de gentes, de casi todos los lugares de la España Nación y, en tales diálogos entre españoles, se citan, por unos y por otros, las referencias a la Constitución Española, incluso ese fue nuestro tema conversacional, cuando, reunidos los fraternales amigos a la hora de comer, al otro lado del Bernesga, en el Fresno 2 de Tano [allí, además de hablar/dialogar también degustamos los platos pedidos (con el pollo como rey), tomamos el lamecido (flan y helado), el café solo largo y la gota de orujo].

Allí ya esboce varias consideraciones (¿acaso interpretaciones?) de algunos decires/preceptos/artículos constitucionales, y lo hice desde la relatividad del no acuciamiento del tiempo de 1975 a 1978, donde la (in)transición: cultural, social, económica y política, campó a todas sus anchas en alas de la expectación, anhelada por casi todos, de un mejor tiempo vivencial y, a la vez, participativo.;ni tampoco a la sombra del tupido velo del 23-F´1981 que ni justifica, ¡ menos aún disculpa !, a nadie y a nada

El conocido texto constitucional de 1978 es, para muchos, no solo, con serlo, las palabras impresas en él, si no también el llamado espíritu constitucional que , según algunos, orla/adoba/adereza los procedimientos constituyentes, unido a una citan, cuasi eufemística, que se concreta en la expresión: consenso.Si todo puede ser revisado, así le ha sucedido al tiempo entre 1975 y 1978,y ,a su vez al de1978 a 1981 que por asociación/agregación/yuxtaposición hace un hecho sumativo que llega al momento actual, y por tanto también incluye, tanto al texto completo de la Constitución Española como a la aplicación, en diversos situaciones, momentos y lugares de la misma.

El muy utilizado artículo 2 de la Constitución´1978 dice: “”La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.””, y ese es un decir/expresar/dirigir algo constituyente que es de 1978 y bebe de momentos anteriores como los de 1931.

Los énfasis que se han puesto en las expresiones relativas a indisoluble unidad de la Nación española, a veces parecen ser utilizadas/usadas/manejadas para ocultar/anular/obstruir las siguientes palabras de Regiones y Nacionalidades (que también son expresiones constitucionales) que,en el mismo artículo, dan un todo global al mismo, dicho sea, y con más claridad, se interpreta que: (1º) por una parte esta España y (2º) por otro lado las Regiones y Nacionalidades., y ello no solo por ser fedatarios de educaciones políticas de la época de la dictadura, que en el fondo es buscar disculpas, si no por el hecho conceptual sobre la palabra España y su asociación, por algunos ciudadanos, a la expresión Estado.

La Constitución´1978, en nuestro parecer, sitúa tanto su fundamento (la Nación Española), como su reconocimiento (las Regiones y Nacionalidades) al mismo nismo nivel, y por ello las une umbilicalmente, en lo que se podría argumentar que defender (o no defender) la Nación Española es defender (o no defender) a las Regiones y Nacionalidades, y con ello asumimos que España y las Regiones y Nacionalidades son (y están) cualquiera que sea la formula administrativa de la articulación del aparato Estado.

Con la experiencia de la formulación regional que deriva de la Constitución´1931,y el mantenimiento regional subsiguiente [oficialmente constatable desde 1936 a 1975. alargado a 1978 y, por ende, ya ligado a la Constitución ´1978], la articulación territorial de las Regiones, asumidas en el mapa de 1833, prosigue en el tiempo constitucional nuevo desde su vigencia el 29-12-1978 , es más, las llamadas constitucionales a las relevancias previas efectuadas en Vascongadas, Cataluña y Galicia ( y la memoria del Tribunal de Garantías Constitucionales de la II República que asume el mismo mapa regional que ya tenía la Monarquía de Alfonso XIII) , dan a su referente territorial una categorización constitucional, donde todas y cada una de las regiones ya están perfiladas sea cual sea su matiz administrativo.

La implicación de la acción autonómica {de la libre opción autonómica} en el conjunto de las Regiones debe ser, en plenitud constitucional, protagonizada por la voluntariedad de cada Región, y con ello indicamos, que tanto bajo el perfil de 1931 como desde el de 1978, ya las Regiones existen, en ambos momentos constitucionales, con independencia de que estén en situación autonómica o no. La cualidad de ser autonómica una Región es posterior, en nuestro criterio, a la existencia previa de la tal Región. La España Nación podía tener a todos y cada una de sus Regiones y Nacionalidades sin necesidad obligada, por nada ni por nadie, de que estas hubieran optado a ser Comunidades Autónomas.

Los sujetos activos del artículo 2 de la Constitución´1978: España y las Regiones y Nacionalidades, son hechos preconstituyentes que son asumidos, el día 6-12-1978, por la Voluntad Soberana de la Nación Española, y no están, ni lo han estado nunca, en la disponibilidad de ningún gobierno, pues todos ellos los deben respetar en el mismo rango de acción que, por ejemplo, los derechos de las personas o lo relativo a la Corona. Tales y tan concretos sujetos activos de la Constitución ´1978, no están allí para ser cambiados, anulados, ocultados desmenuzados o trastocados, ni se puede hacer otra patria común, ni tampoco otras regiones y nacionalidades, ni dependen, en nuestro criterio, de otra voluntad distinta de la del conjunto de todos los ciudadanos/electores españoles libremente convocados a tal efecto.

Las Regiones y Nacionalidades´1978, desde su reconocimiento no pueden ser trasgredidas en su configuración/conformación/identificación, desde su delimitación territorial (que viene de 1833 y se articula en 1933), que es de orden preconstitucional, ni en el ejercicio de su libertad, sea o no en pos de su voluntariedad autonómica. Es oportuno recordar aquí, y ahora, que el Acuerdo Comercial establecido entre Suiza y España en el año 1974, fue refrendado en el año 1976, y en el Protocolo Adicional del mismo, en su Artículo 6, figuran los nombres de todas y cada una de las Regiones de la España Nación, que son las mismas que llegan a la consulta del Referéndum Constitucional del día 6-12-1978, donde se manifiesta la Voluntad Soberana de la Nación Española.

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