>Por números, el Vicente Calderón debía asistir al mejor partido de la historia a estas alturas. Dos enemigos con filosofías opuestas que medían sus fuerzas para alcanzar el liderato. Ninguno lo logró y Atlético y Barça se anularon sobre el césped. De fútbol de salón no hubo tanto como de esfuerzo, tensión y nervios por lo que había en juego. En los azulgranas predominó siempre el …

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