La Unión del Pueblo Leones (UPL) en  Zamora reclama, el cumplimiento del acuerdo plenario, mediante el cual se aprobó por unanimidad el cambio de denominación, del histórico acceso al castillo, desde la zona de Las Vegas, por el de “Portillo de la Lealtad” . Preguntando las razones para el incumplimiento de los establecido en acuerdo municipal, celebrado hace más de un año.

La propuesta del portavoz del grupo municipal de ADEIZA Miguel Angel Mateos, para resarcir de la deuda histórica, que la ciudad tenia pendiente, con Bellido Dolfos, demandando se procediera a sustituir la denominación anterior, por la de “Portillo de la Lealtad”, continua sin llevarse a efecto. No habiéndose colocado hasta el momento placa alguna identificativa, de la nueva designación surgida, de tal determinación. Por lo que entendemos, una falta de interés, por dar cumplimiento a los acuerdos plenarios, cuando solo es necesario un escaso presupuesto y un poco de voluntad política.

Solicitando a la alcaldesa de Zamora, proceda a la mayor brevedad, a cumplir con lo acordado. Colocando una placa , para resarcir del menosprecio que durante décadas ha recaído sobre la figura de Bellido Dolfos. No pudiéndose demorar por más tiempo, por no existir justificación para ello, la reparación de la tergiversación histórica, sufrida, por un héroe que valiéndose de ingenio y singular estratagema, consiguió liberar a Zamora del asedió del Rey Sancho.

Sobre Bellido Dolfos

Según la tradición, don Sancho, que no aceptó el reparto testamentario de las posesiones que había hecho su padre, el rey Don Fernando, tenía sitiada la ciudad de Zamora, que le había correspondido en herencia a su hermana, la infanta Doña Urraca. Bellido Dolfos salió de Zamora hacia el campamento castellano y concertó una entrevista a solas con Sancho, con la excusa de que iba a desertar del bando de Doña Urraca y le mostraría una puerta de acceso a la ciudad. En un descuido y de forma alevosa, Dolfos atravesó «las espaldas» de Sancho con el venablo dorado del propio monarca.

Las crónicas cuentan que, tras el asesinato, el Cid, extrañado por la apresurada huida pero sin saber lo que acababa de hacer, persiguió a Dolfos mientras huía hacia las murallas de Zamora y las cruzaba por el famoso portillo de la traición. Ya en Zamora, Bellido Dolfos dio a entender a todos que doña Urraca había aprobado el magnicidio, con la pretensión de romper el cerco de Zamora, y tal vez esperando éste que, con tal gesto, lograría favores políticos e incluso casarse con la infanta.

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