El Monasterio de San Zoilo es un claro ejemplo de lugar con una importante significación jacobea dentro del Camino de Santiago Francés. La Consejería de Cultura y Turismo ha adecuado la sacristía para exponer dos paños de seda del siglo XI restaurados recientemente por el Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de la Junta de Castilla y León.

El director general de Patrimonio Cultural, Enrique Saiz, ha presentado el Hito del Camino de Santiago del Monasterio de San Zoilo, ubicado en la localidad palentina de Carrión de los Condes, así como dos tejidos medievales descubiertos en el año 2003 en el propio monasterio y restaurados por el Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de la Junta de Castilla y León. La Consejería de Cultura y Turismo ha efectuado además un notable esfuerzo técnico y presupuestario para dotar a este singular enclave jacobeo de una instalación que permita la contemplación de los tejidos en adecuadas condiciones de conservación y de seguridad.

Además de exponer las telas en dos vitrinas climáticas independientes, este espacio también pone a disposición del visitante y el peregrino a su paso por este singular enclave jacobeo información sobre el valor de los tejidos y su proceso de restauración. Un acuerdo alcanzado con la diócesis de Palencia permitirá el depósito permanente de estas telas en su lugar de origen y así dar carácter permanente a esta exposición. Esta iniciativa se une también a una nueva fase de restauración del Monasterio de San Zoilo que comenzará en octubre y que supondrá una inversión de 255.000 euros para continuar la ejecución del Plan Director.

El proyecto Hitos del Camino forma parte del programa cultural Camino de las Estrellas, en el que participan todas las Comunidades Autónomas por las que transcurre el Camino de Santiago Francés: Galicia, Castilla y León, La Rioja, Aragón y Navarra. La Junta de Castilla y León, que lidera y coordina el proyecto Hitos del Camino, ha puesto en marcha importantes proyectos de difusión y restauración en determinados bienes culturales que cuentan con una profunda significación jacobea, como es el caso del Monasterio de San Zoilo.

De los 25 bienes culturales que forman el proyecto Hitos del Camino, Castilla y León cuenta con nueve: además del Monasterio de San Zoilo, la iglesia de Santa María la Blanca en Villalcázar de Sirga, también en la provincia de Palencia; el Monasterio de San Juan de Ortega en Barrios de Colina y la iglesia de San Nicolás de Bari en Burgos, el Puente de Itero entre Itero del Castillo e Itero de la Vega -Burgos, Palencia-; y en la provincia de León, el Santuario de La Peregrina en Sahagún, el Puente Villarente en Villasabariego, la Colegiata de San Isidoro y las iglesias de Santiago y de San Francisco, ambas en la localidad de Villafranca del Bierzo.

Valor excepcional de los tejidos medievales expuestos

La Consejería de Cultura y Turismo ha incoado el pasado mes de junio el procedimiento para declarar Bien de Interés Cultural con categoría de Bien Mueble los dos tejidos medievales por la singularidad y el valor excepcional que ambos presentan. Se trata de dos paños de seda que comparten la misma técnica textil, denominada samito, de carácter reversible, invirtiéndose el color del fondo y los motivos de positivo a negativo, y que hunde sus raíces en la tradición textil del mundo sirio, sasánida y bizantino. Los tejidos y bordados de seda e hilo de oro eran productos de lujo de los talleres de artes suntuarias, tratándose de piezas únicas de diseño, muy apreciadas y de elevado coste, con una gran calidad artística y técnica. La mayoría de los tejidos de esta naturaleza se conservan en forma muy fragmentaria, tanto en España como en el resto de Europa, por lo que destaca el carácter excepcional de estas dos telas que mantienen su configuración y formato original.

Destaca también su valioso contenido iconográfico y epigráfico, ya que en cuanto al diseño y repertorio visual, son piezas únicas sin paralelos exactos ni en textiles ni en otro tipo de materiales. Los estudios técnicos, históricos e iconográficos y la información epigráfica, los sitúan cronológicamente en el siglo XI. Este periodo fue uno de los momentos decisivos en la vida del Monasterio, impulsado posiblemente por la llegada de las reliquias del mártir hispano-romano que motivó el cambio de advocación del mismo, la puesta en marcha de su segunda fase constructiva, y el refuerzo de su posición dentro de los núcleos monásticos del Norte de la Península vinculado a la orden cluniacense.

El paño de seda azul, que se conserva íntegramente (2,75 x 2,08 metros), pudo tratarse de una colgadura mural ornamental. Muestra 36 criaturas bicéfalas que representan una variante de animal fantástico alado con garras de león y cabeza y alas de águila, combinando elementos iconográficos sasánidas y bizantinos. También presenta una decoración epigráfica en cúfico simple que contiene una frase de carácter piadoso además de unos signos o letras que podrían estar relacionados con marchamos de los tejedores o de los mercaderes y con su proceso de fabricación o comercialización. El paño de fondo rojo, de dimensiones más reducidas (2,36 x 1,42 metros), pudo tener también carácter ornamental en un principio aunque después se utilizó para envolver reliquias. La composición que presenta, con aves en el interior de círculos perlados, es común en el arte sasánida (persa pre-islámico) y en sus zonas de influencia. Como aspecto técnico excepcional, destaca también que conserva los dos orillos originales con sus cordelinas, las cuales servían para mantener la anchura constante mientras se tejía la pieza impidiendo que encogiese progresivamente.

En el momento de su descubrimiento, ambas piezas presentaban un deterioro relacionado con el paso del tiempo y con su finalidad funeraria. Presentaban manchas por el crecimiento de bacterias y bacilos, pérdidas de trama, lagunas, zonas degradadas y manchas de cera, además de deformaciones y arrugas. El Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales ha realizado una limpieza para eliminar los depósitos y microorganismos mediante microaspiración y cepillado, seguida de inmersión acuosa y taponación con disolvente orgánico. También ha realizado una humidificación por ultrasonido y vapor frío y ha realizado una consolidación y reintegración del soporte textil.

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