El próximo viernes se cumplirán 28 años de la aprobación del primer estatuto de Castilla y León y con ello de la unión bajo una misma autonomía de leoneses y castellanos. Pese a ello, aún no acierto a entender el por qué se dio dicha unión, no soy capaz de encontrar una respuesta a por qué los castellanoviejos dejaron a Santander y Logroño formar sus autonomías y por qué la Región Leonesa que hasta entonces siempre había estado separada de la castellana tuvo que pagar con ello y perder nuestro derecho a ser comunidad autónoma.

Aún recuerdo siendo yo pequeño a mi madre, oriunda de la zona de Las Arribes, provincia de Salamanca, cuando con mi infantil ingenuidad le llamé casi por casualidad “castellano-leonesa” y me respondió seria “yo soy leonesa, a mí no me vengáis con inventos raros”. Entonces no acertaba a entender como una mujer natural de Guadramiro podía decirse leonesa si para mí León, por lo que me enseñaban en la escuela, era simplemente una provincia más al norte que la nuestra de Salamanca.

Quiso el destino que con los años en mi curiosidad y afán por aprender me diese cuenta del por qué de aquellas palabras de mi madre, y por más que rastreé libros anteriores a 1983 (incluidas las míticas enciclopedias de Álvarez de mis padres) no hice más que toparme con la misma conclusión: Salamanca desde su reconquista siempre había pertenecido al Reino de León y la actual autonomía era el fruto de pactos de la Transición y repartos territoriales de poder que habían dejado a una región como la leonesa, con once siglos de historia regional, sin su legítima autonomía. Ciertamente, la Constitución habilitaba (y habilita) para la formación de una autonomía del País Leonés que, por otra parte, iría más acorde que la actual autonomía con la historia de España y con la propia Constitución.

Hoy, a mis 23 años, sigo sin entender muchas cosas pero han cambiado las cuestiones que no entiendo y espero que las cosas entre León y Castilla vuelvan a su ser natural, con una autonomía para cada una de estas dos regiones. El estudio y la curiosidad me sacaron de mi ignorancia sobre qué significaba el «y León» del nombre de esta autonomía y ahora soy yo el que, si el día de mañana el destino me regala un hijo o hija, le diga “soy leonés, no olvides nunca tus raíces pues sólo a través de ellas aprenderás a amar nuestra provincia charra, nuestra región leonesa y nuestra nación española”.

Carlos Javier Salgado Fuentes

Compartir
Publicado por

Noticias recientes

El PP ha velado siempre por los intereses de los benaventanos.

Pedimos al próximo Alcalde, igualdad de trato para todos los ciudadanos, cumplimiento de la legalidad, transparencia en la gestión y…

hace 1 mes

Vox Zamora acusa a Guarido de «quitarse la careta»

En un comunicado la formación política ha asegurado que quien "se supone que es el alcalde de todos lo s…

hace 1 mes

¿Un final de LaLiga descafeinado?

Con un Barcelona que sumó su 26º título de campeón liguero en la jornada 35 y una parte baja de…

hace 1 mes

Ventajas de alquilar un almacén

  La restauración de muebles es una profesión que desde hace unos años ha revivido con fuerza, y es que…

hace 1 mes

¿Qué herramientas son necesarias para restaurar un mueble?

El mundo del bricolaje y la restauración en el hogar está viviendo una etapa de esplendor desde hace unos años.…

hace 2 meses

GADIS abre sus puertas en Benavente

La cadena gallega de supermercados Gadis ha abierto su hipermercado más grande de Castilla y León en el municipio zamorano…

hace 2 meses