No por ser actual, deja de ser o es menos doloroso. No me inmiscuyo, sin derecho, en las causas que cada cual juzgará como detonante en su ruptura.

Una nueva vida, nuevos lazos, nuevas amistades en unas vidas rotas. ¿Algún recuerdo? ¿Queda algo de los años que atrás se perdieron?

Siempre me gusta pensar en la familia como algo sólidamente unido. Una unión que al paso de los años va ensamblándose con nuevos sucesos, a veces contrariedades, dolores y alegrías. Preocupaciones, preocupaciones de todo tipo; económicas o enfermedades que pueden socavar nuestra fortaleza, pero luego se enrecia en la lucha y sobre todo en la victoria.

Y van quedando como pequeñas o grandes historia familiares. Servirán para contar o referir a los hijos cuando las dificultades parece que hace temblar la estabilidad. No pasa nada, porque todo pasa. Como el tiempo, que debe servir para solidificar la unión, porque han soplado vientos que sirvieron para secar las heridas si las hubo.

Cuando todo parece frágil. Cuando parece que el amor se banaliza y las uniones sólo son el preludio de una próxima ruptura…cómo no recordar en mi larga vida profesional a esos hombres que, como ellos decían, cuidaban a sus compañeras de toda la vida. Cuidaban con mimo de mujer, también los hombres sabemos cuidar, a las que con ellos habían compartido los tiempos, del cariz que fueran, pero siempre buenos en la unión, una unión sin la cual no concebían la existencia.

Me admiraba cuando me llamaban porque había simplemente tosido, o estado la noche inquieta. Veía ese cariño, esa ternura, esas palabras que suponíamos eran oídas. Si no, allí quedaban y Dios sabría qué hacer con ellas.

Cuando se acerca la Navidad. Cuando en su inminencia pensamos en los que nos vamos a reunir, hay que tragarse el nudo en la garganta que provocan las ausencias. A los que tantos años compartieron con nosotros estas fechas.

Y la Navidad está aquí, y dentro de la felicidad, saberla trasmitir y decir al Niño que nace, Señor, no más rupturas, no más violencia. Poned esfuerzo, aunque a alguien le cueste. Se puede si se quiere. La fuerza llegará.

 

 

Alfredo Hernández Sacristán

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