España tuvo que rehacerse tras encajar un gol, pero lo hizo con entereza, juego y calidad.

Xabi Alonso igualó de penalti y Güiza dio el pase espléndido del triunfo a Riera a los 91 minutos. El triunfo sitúa a la selección en inmejorable situación para obtener la clasificación para la fase final.

Los insondables caminos que tiene el fútbol son los que han contribuido a levantar su leyenda. Hay muchos tópicos que la alimentan y muchos que, sin serlo, se manejan con exagerada intensidad. Por ejemplo, se habla de los “infiernos turcos” cuando se visita Estambul y luego uno ve que las cosas son razonables o no muy diferentes de otros sitios. Se habla, también, y de esto con más frecuencia, de que no hay enemigo pequeño y estamos cansados de ver que es así. También de que el dominio del balón, lo que lleva haciendo España con gran éxito, desde finales de 2006, es una garantía para asegurar el propio juego y evitar el del contrario, pero a veces eso no asegura el marcador. Antes de que Semih lo abriera para Turquía (25’) casi en su primera llegada, España había aparecido en media docena de ocasiones con no poca intención en el área local. Con peligro, ciertamente, sólo en un zapatazo de Riera que se sacó de encima como pudo Volkan y, después, en un remate suave de Torres. Lo suficiente, sin embargo, para demostrar que el campeón de Europa era más que Turquía, aunque no se notara en el marcador.
          
Del Bosque cumplió con lo anunciado y cambió sustancialmente el equipo con relación al del pasado sábado. Sustancialmente porque alineó dos bandas con mucho juego exterior, Silva, a la derecha, y Riera, a la izquierda, y porque dio entrada a un central de contundencia, Marchena. Del Bosque optó, además, por jugar con un solo punta en una medida cautelar, mirando al futuro, tras la victoria de Bosnia Herzegovina en Bruselas. Los resultados de las novedades no fueron magros. España, que empezó muy prudente, se hizo pronto con el dominio del partido, a pesar de las dificultades que en el eje encontraban Xavi y Xabi Alonso para imponer su ritmo. Era suficiente la actividad de Silva y de Riera para ello y así fueron llegando los acosos al portal de Volkan. No demasiado peligrosos, ni demasiado intensos, ni muy continuados, pero sí bastantes. España no sacó fruto de ello porque, como en Madrid, el guardameta turco demostró su solvencia desde lejos, desviando un chutazo de zurda de Riera que parecía que iba a entrar (12’) y después un disparo muy suave de Torres en buena posición. Pronto llegaría el mazazo inesperado del tanto local, que Turquía no se había merecido ni por su fútbol, ni por sus oportunidades. Pero el fútbol es así. Ya se dice.

El partido tomó otro cariz a raíz de la diana local. España notó mucho el golpe y perdió sitio en el campo. Estas cosas también forman parte del guión del fútbol. La acometividad de los turcos no facilitó la tarea de los armadores españoles, a los que ya en Madrid los turcos habían decidido que era preciso parar de un modo u otro. Como en el Bernabéu, fue un partido especialmente incómodo para Xavi Hernández y para Xabi Alonso, incordiados al máximo en cuanto recibían el balón. Tampoco los jueces de línea, excesivamente meticulosos, acertaron siempre, lo que provocó el natural desasosiego entre los jugadores. Turquía aceptó eso como parte de su juego, que fue menos que en Madrid, pero que le daba ventaja. Toda la segunda mitad hasta las tablas la jugaron los de Terim pensando más en mantener su corta, pero jugosa, ventaja que en aumentarla, porque los tres puntos les venían muy bien para seguir manteniendo esperanzas de clasificación.
     
Pero no todo es lo que se persigue. Turquía tomó la decisión de jugar descaradamente a la contra después de su gol, contando con que su prudencia le daría réditos. Había sido, no obstante, menos que España y cuando el campeón de Europa halló espacios para organizarse, se reencontró, de nuevo, con las armas que tan diestramente utiliza. No pudo llegar con más peligro, pero la dinámica era la que era y en una acción aislada se encontró con la igualada que merecía y que le había sido muy esquiva. Xavi botó un saque de esquina por el lado izquierdo, despejó de puño Volkan, se produjeron una serie de remates y el último de ellos, de cabeza, lo desvió con el brazo izquierdo Ibrahim. El árbitro no perdonó el penalti, sí la tarjeta amarilla, que habría supuesto su expulsión, y Xabi empató por el centro. Era lo menos que se merecía España.

Torres tuvo en sus botas resolver el partido un par de veces, pero no era la noche de Fernando. A los 69 minutos no controló un balón largo, ésos que tanto le gustan y que le habría dejado sólo ante el portero turco; tres más tarde, su remate volvió a sacarlo éste como si tuviera tomada la medida del Niño”. Como había ocurrido tras el tanto de Turquía con España ahora era ésta la sometida al tremendo efecto de la igualada. Calló la afición, se desvaneció la fortaleza y cohesión del equipo y el partido entró en una fase de emociones más que de hechos. El empate era bueno para España, porque le servía para mantener a los locales a siete puntos y lejos del alcance a Bosnia, pero los últimos minutos fueron apasionantemente intensos y de ellos salió un triunfo que pone la clasificación del Mundial muy, muy, muy cerca. A los 91 minutos, al denostado Güiza le llegó un balón por banda; Dani porfió por él, ganó a su par por velocidad y centró hacia atrás. Allí llegó como una flecha Riera que marcó por bajo. Era el 1-2 que dejaba las cosas en su sitio y a España, donde se merece. Ha ganado los seis partidos de la fase de clasificación y cuando pasan acontecimientos como éste, encontrarse (Mundial 2010) con los mejores no tiene más conclusión que conseguir el billete. Falta mucho menos para eso.  

Ficha técnica.

Resultado.
Turquía, 1 (Semih) ; España, 1 (Xabi Alonso, de penalti, y Riera.).

Turquía: Volkan; Gönul, A. Emre, Hakan, E. Belozoglu; Nihat (Batuhan, 76’), Ibrahim, Mehmet Aurelio, Arda Turan (Nuri, 87’); Tuncay y Semih (Sabri, 80 minutos).

España: Casillas; Ramos, Marchena, Piqué, Capdevila; Senna (Cazorla, 67’); Silva (Busquets, 73’), Xabi Alonso, Xavi, Riera; Torres (Güiza, 84’).

Árbitro.- El colegiado inglés Michael Riley. Amonestó a Ibrahim (36’), A. Emre (41), Xavi, cuando la primera parte había finalizado y los jugadores se retiraban a los vestuarios,  Semih (55 minutos), Sergio Ramos (63’) y Belozoglu (889’). No mostró, incomprensiblemente, la segunda cartulina a Ibrahim en la falta del penalti. 

Estadio.- Ali Sami Yen. Lleno. Presenciaron el encuentro unos cientos de seguidores españoles y el ex seleccionador nacional Luis Aragonés. España vistió con camiseta color oro y calzón negro. Se guardó un minuto de silencio en memoria de los aficionados muertos en Costa de Marfil.
 
Goles.
1-0    .- (25’).- Jugada por la izquierda del ataque turco, el balón llega a Tuncay, que salva la salida de Casillas y cede a Semih, que marca a puerta vacía.
1-1.- (61’).- Córner que bota Xavi, se suceden una serie de remates y el último de cabeza de Ramos lo desvía con la mano Ibrahim. El penalti lo transforma Xabi Alonso.
1-2.- Espléndida galopada de Güiza por la derecha, que finaliza con un centro atrás, que remacha Riera por bajo.

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