¡SOMOS CAMPEONES!
Al fin se cumple la teoría de que gana el mejor y se rompe el maleficio de que al fútbol juegan 2 equipos y siempre gana Alemania. Se hizo justicia y la mejor selección de fútbol de este campeonato de Europa 2008 ha ganado tras un espléndido partido que controlo en todo momento ante una selección alemana que llego a la final jugando lo justito y con un gran aporte de suerte.

A los 32 minutos de partido, con España ya franca dominadora , Xavi Hernandez, metió un largo balón en profundidad al que aparentemente no podía llegar éste. De la fé del “Niño” en estas situaciones yá sabén algunos. Ahora también Lehmann. Torres se peleó por el balón, alcanzó a tenerlo a tiro y cuando salía Lehman, le batió. antes de esta accción el guardameta aleman ya había sido sobresaltado en un par de ocasiones con disparos de Cesc y con un cabezazo de Torres al poste (22′).

El partido había cambiado diametralmente por entonces. Alemania salió hecha una furia con balones largos  pero ese acoso duró 10 minutos y ni antes ni despues Casillas fue puesto a prueba. Cuado los españoles se dieron cuenta de que el león germano era grande pero inofensivo, entró en acción la maquinaria formidable del medio campo español.

Frente al impero de la fuerza, que era lo que tenia Alemania, España impuso el toque y con ese toque causó estragos como era de esperar a su adversario. El gol, fruto de una acción más de contragolpe que del dominio de los españoles causó un roto en la moral de los alemanes y en su aficion tres veces superior a la española. Cuado Xavi se encontró con el balón, encontró apoyo en Cesc y combinó con Iniesta, los tremendos defensores alemanes fueron pasto del recorte, la cinta, el quiebro, la tecnica y la habilidad en suma que no son virtudes que ellos prodiguen. Su futbol es otra cosa.

España no cambió los aspectos de su juego trás el descanso y no tenía que hacerlo pues era dominadora clara de la situación. Era una cuestión de talento sobre todo, de saber que hacer con el cuero en los pies, de tocar, pasar y apoyar. Ahí no fragó Alemania que no supo contrarrestar al mejor medio campo del campeonato. Salvó en algunas rachas aisladas de furia más que de otra cosa, Alemania se limitaba a ver como el balón pasaba de un jugador español a otro sin posiblidad de evitarlo. ningúno de los talentos germanos estuvo a la altura de lo que el partido requería para ellos por un razón bién sencilla: había que jugar como España y no podían hacerlo.

A contragolpe, España dispusó como en todos los partidos del torneo de claras ocasiones de marcar. La técnica y el cerebro se imponía de nuevo al físico y al corazón. Es lo que suele pasar cuando quien es dueño del esferico sabe ejecutar perfectamente toda la suerte del futbol. La poderosa alemania quedó reducida a lo que le permitiera la voluntad, pero con voluntad solo no se ganan los partidos, ni mucho menos las finales.

El segundo título europeo conquistado por España y que tanto nos ha costado recoger es la expresión de un grupo formidable, que siempre ha sabido estar a la altura de lo que requerían los partidos, que ha ido de menos a más y que no se ha achicado ante nada y ante nadie porque sabía que jugando como quiere y como puede no hay nadie en Europa en estos momentos que le tosa. Este grupo ya ha hecho historia y nos ha deparado a todos un europeo inolvidable.

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