La Consejería de Interior y Justicia recuerda la necesidad de extremar las medidas de precaución en la práctica de actividades al aire libre, como pueden ser  los deportes en el medio acuático, el senderismo o la escalada, que se multiplican durante la época estival.

En ese sentido, hay que recordar que antes de salir a la montaña, bien a practicar escalada o simplemente a seguir una ruta de senderismo, es necesario informarse de las condiciones meteorológicas y de las previsiones, dado que en zonas de alta montaña, los fenómenos meteorológicos evolucionan con muchas rapidez y, a veces, de forma súbita.

Además, hay que tener en cuenta que es fundamental llevar consigo un teléfono móvil con la batería cargada o, al menos, un equipo de radio con el que poder comunicar alguna incidencia. Y también comida, bebida y un equipo adecuado tanto a la ruta que se vaya a hacer como a la época del año. Es totalmente desaconsejable realizar montañismo o senderismo en solitario y de ser así, conviene informar a familiares, amigos o a las autoridades de los puntos de partida y llegada, y de los horarios.

Es necesario planificar esos horarios de la actividad que se vaya a realizar teniendo en cuenta las horas de luz solar y, muy especialmente, la parte dedicada al descenso, que suele ser el momento más delicado de las actividades en montaña.

En caso de sufrir o presenciar un accidente en montaña, es fundamental que se guarde la calma en todo momento, se piense con frialdad y se evite que el accidente pueda agravarse, para lo que se recomienda proteger al accidentado sin moverlo y abrigarlo en caso de necesidad.

Hay que entrar en contacto con el teléfono de emergencias 112 y describir con la mayor precisión posible la ubicación del incidente y lo que ocurre, proporcionando información relevante como por ejemplo, cuántos heridos hay, una valoración de su estado o la dificultad de acceso a la zona, y dejarse guiar por las indicaciones que se hagan desde el 112.

Si el accidente se produce en una zona de poca visibilidad, es necesario que alguien se coloque en un lugar de rápida localización por las unidades de rescate. Si éstas llegan al lugar en helicóptero, hay que hacerles señas con los brazos para que se acerquen al lugar, y evitar en todo momento hacer gestos si no estamos inmersos en una emergencia, pues despistaremos al equipo sobre el lugar real del rescate.

En el caso de las medidas preventivas en el medio acuático, se recuerda que es esencial asegurarse de que el lugar elegido sea apto para desarrollar las actividades que hayamos planificado.

Hay que tener precaución en aquellas zonas de agua en que no se vea el fondo, pues puede haber acumulación de rocas o lodos. Es en esas zonas donde hay que evitar lanzarse de cabeza al agua. La precaución hay que hacerla extensiva, además, a aquellas zonas de agua en las que detectemos remolinos, donde no es aconsejable bañarse ni dejarse llevar subidos en colchones hinchables o similares.

Si la actividad supone el empleo de embarcaciones, habrá que asegurarse previamente de su estado de conservación, su capacidad y si dispone de equipos de seguridad y sistemas de comunicaciones, sin olvidar nunca que no pueden embarcarse más personas que las indicadas para su capacidad máxima.

Por último, se recuerda que si se observa a alguna persona que pide ayuda en el agua, lo primero que se ha de hacer es solicitar la colaboración de más personas e intentar socorrer a quien pide auxilio, siempre dentro de las posibilidades de cada uno. También en este supuesto, se recomienda encarecidamente contactar con el número de emergencias 112 y explicar con el mayor detalle la situación.

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