El Consejo de Gobierno ha aprobado una normativa técnica urbanística sobre el equipamiento comercial de Castilla y León. Esta norma responde a la necesidad de conformar los criterios aplicables a la planificación urbanística relacionados con el sector comercial tras los últimos cambios en la legislación comercial que se produjeron con la aprobación del Decreto Ley 3/2009, de 23 de diciembre, por la que sólo se exige licencia comercial a los equipamientos comerciales que superen los 2.500 metros de superficie.

En este contexto de liberalización el Decreto Ley permite, no obstante, fijar criterios urbanísticos que garanticen la adecuada implantación y debida funcionalidad de tales equipamientos, habida cuenta de su indudable repercusión en el territorio.

El objeto del Decreto que ahora se aprueba es fijar criterios urbanísticos para la adecuada implantación de los grandes equipamientos comerciales en Castilla y León. Para ello se cuenta con la experiencia de aplicación del Plan de Equipamiento Comercial de 2005 que ya avanzó buena parte de estos criterios que ahora se perfeccionan en el renovado contexto normativo.

Esta nueva normativa ha profundizado en las exigencias en aspectos tan relevantes como la seguridad en la evacuación de las personas, la garantía de conexión de la instalación con la red del transporte público, su impacto en los municipios colindantes, su ubicación siempre en torno a la red viaria principal y sobre emplazamientos articulados con la estructura urbana preexistente.

Otros aspectos sobre los que se ha hecho también especial énfasis son la garantía de accesibilidad para todas las personas y la obligación, para una mejor integración en el entorno, de ubicar un 25% de las plazas de aparcamiento subterráneas o en el interior del edificio de la instalación comercial.

Un criterio urbanístico relevante es el que se deriva del modelo de ciudad compacta tradicional de Castilla y León. En atención a dicho modelo la Norma exige que los Planes Generales que prevean o habiliten la instalación de grandes equipamientos, tienen que prever medidas para la rehabilitación y dinamización de las áreas de comercio tradicional. Asimismo, cualquier instrumento de planeamiento general -sea el Plan General de una gran ciudad o la Norma Urbanística Municipal de un núcleo de tamaño medio- ha de hacer siempre compatible el uso comercial en los sectores residenciales, con lo que queda garantizada la presencia del pequeño comercio de proximidad.

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