Los actos de conmemoración de la catástrofe que hace ya medio siglo asoló el pequeño pueblo de Ribadelago, en la comarca zamorana de Sanabria, comenzaron ayer por la noche con uno de los momentos más especiales, la iluminación del Cañón del Tera. Los 6.000 vatios de luz preparados para esa noche se pusieron en marcha para señalar a todos los presentes, cerca de 2.000 asistentes entre vecinos de la comarca y autoridades locales, el mortal camino recorrido en la madrugada del 9 de enero de 1959 por el agua que procedía de la presa de Vega de Tera que, de forma incomprensible, acababa de romperse.

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