• De “decepción total y absoluta” ha calificado la huelga de funcionarios en Zamora, la secretaria general de UGT en Zamora.
  • UGT y CC.OO discrepan en cuanto al seguimiento de la huelga en la provincia de Zamora

La secretaria general de UGT en Zamora, Nieves García, afirmó hoy, en declaraciones a la agencia Ical, que el índice de seguimiento de la huelga de funcionarios y empleados públicos convocada para hoy es “una decepción total y absoluta”, a pesar de que los datos ofrecidos a las 11.00 horas apuntaban a que el 51,72 por ciento de los funcionarios de Zamora secundaba la convocatoria. “La gente está muy pasiva, no de ahora sino desde hace mucho tiempo, y nos lo están ratificando hoy”, se quejó Nieves García.

Según Comisiones Obreras el “seguimiento de la huelga es bastante bueno”

Según los datos facilitados por Comisiones Obreras, a las ocho de la mañana, el seguimiento de la huelga de funcionarios y empleados públicos registrado en la provincia de Zamora por los sindicatos convocantes era del 51,26 por ciento, y alcanzaba a las 12 horas el 61,44. “El dato de seguimiento de la huelga es bastante bueno pero debería haber sido mejor”, afirmó, en declaraciones a la Agencia Ical, el secretario de organización de la Federación de Servicios a los Ciudadanos de Comisiones Obreras, Javier Redondo.

El vicepresidente de la Diputación de Zamora considera que los sindicatos “han perdido credibilidad hacia los funcionarios”

El vicepresidente de la Diputación de Zamora y diputado de Personal, José María Barrios, aseguró hoy, en declaraciones a la Agencia Ical, que los sindicatos “han perdido credibilidad hacia los funcionarios, no ya por el bajísimo índice de participación en la huelga convocada sino por todo lo que no han hecho hasta ahora”.

1 Comentario

  1. HUELGA GENERAL DE FUNCIONARIOS

    Rafael del Barco Carreras

    9-06-10. La primera huelga de que soy consciente, la de usuarios de los tranvías de Barcelona. Debía ser por 1956, bajaba yo del barco procedente de Palma de Mallorca, y diría que era el 29 que me dejaría en la Plaza Universidad. Iba vacío. En el trayecto me abuchearon, pero hasta que llegué a casa no entendí que se me dirigieran, e ignoro si comprendí lo que en casa me explicaron. Debió ser la primera vez en mi vida que tomaba conciencia de la palabra huelga. No fueron demasiados los que me increparon, pero recuerdo la imagen. Tenía 16 años.

    Ahora entiendo que aquello si era una HUELGA, no recuerdo si fue por subir 5 céntimos el precio del tranvía, 0.25 pesetas, o el del pan, que también provocó algunos altercados por entonces. Huelgas que salían del corazón, muy peligrosas, los grises no iban de broma. Ahora me pregunto si la palabra “huelga” puede definir la parodia actual y la realidad de entonces.

    Unos sindicatos, ¡grandes cuentistas!, que se proclaman “herederos e inspiradores de aquellas huelgas”, ¡qué fácil es atribuirse y apropiarse del dolor ajeno!, convocan la de funcionarios públicos porque les han bajado el 5% el sueldo. Quizá por algo parecido hubieran aparecido muertos por las calles de Barcelona. Franco jamás se hubiera atrevido a semejante ultraje, ¡bajar los sueldos, impensable! Porque a mi entender es más un ultraje que una medida aprovechable. Ese 5%, un grano de arena en el desierto de la quebrada España.

    Y aquí he de añadir, ¡se lo merecen!, y que por mí ¡como si los despiden a todos! El funcionariado español es la pura esencia de aquel franquismo, incluidos estos sindicatos que son lo más parecido a aquellos verticales de funcionarios a sueldo del Régimen. Y a los que me insulten, ya les anticipo la contestación, como en mi adolescencia, ni me afectará ni seré consciente. He tratado con tantos y de tantos departamentos del Estado, y tan negativo en general el resultado, que no puedo por menos que alegrarme de sus desgracias profesionales.

    Tenía programado un pequeño viaje y lo adelanté al lunes. A unas horas de salir del juicio por la corrupción en la Hacienda de Barcelona, cogí un autobús. Lo adelanté porque no quería sentirme vejado una vez más en honor y a favor de los funcionarios públicos. Gentes de las que solo he recibido desprecio, incomodidad y vejaciones. Que jamás me han aplicado, no ya algún favor, sino la parte legal más beneficiosa, y ni aun cuando obligado me he visto forzado a lo que llaman soborno, y yo “extorsión”, ha cambiado mi parecer, peor, porque pagar por lo que uno tiene derecho, es más vejación.

    En fin, ¡no caerá la breva de que despidan el millón que sobra!

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