La orden se ha publicado en el BOCYL de 22 de octubre de 2008 en cumplimiento de los compromisos adquiridos por la Consejería de Agricultura y Ganadería con la Asociación Castellana de Elaboradores de Piñón y la Asociación Forestal de Valladolid en las reuniones de trabajo mantenidas durante el último año con el objetivo desarrollar una normativa específica que garantice la trazabilidad del piñón elaborado en la región y que permita identificar a los operadores que intervienen en el comercio de piñas y piñones.  

En España hay alrededor de 400.000 hectáreas de pino piñonero de las cuales 90.000 hectáreas están en Castilla y León, principalmente en las provincias de Valladolid, Ávila, Zamora y Segovia. La producción de piñones con cáscara en nuestra Comunidad autónoma alcanzó la cifra de 6.230 toneladas el pasado año 2007. En Castilla y León la producción de piñones tiene gran importancia dentro del sector de frutos secos, pero aún tiene más importancia la industria de manipulación y transformación pues una gran parte de la producción española se manipula y transforma en Castilla y León.  Actualmente hay censadas 17 industrias de transformación del piñón ubicadas en su mayoría en la provincia de Valladolid.

Esta Orden garantiza la trazabilidad de  las piñas y piñones en todas las etapas de la producción, transformación y la distribución de los operadores de piñas y piñones destinadas a la alimentación humana.

Para ello en la Orden se regula la documentación de carácter económico y contable que debe tener todo operador y que permitirá describir y cuantificar todas las operaciones de compra-venta de piñas y piñones con el objetivo de mediante este documento pode acreditar en todo momento el origen de los mismos.

Este nuevo documento será obligatorio para poder llevar a cabo el ejercicio de esta actividad comercial. Además, cada operador debe llevar un registro tramitado por el Servicio Territorial de Agricultura y Ganadería de la provincia donde radique su actividad en el que deben constar las entradas y salidas de piñas y piñones.

Todos estos aspectos junto con los controles de los inspectores de defensa de la calidad del producto y los controles en ruta para el trasporte de los mismos por el territorio de Castilla y León, también son aspectos que desarrolla la Orden con el objeto de evitar cualquier tipo de especulación y fraude en el sector que ha ido cobrando cada vez más importancia en  diversas comarcas de Castilla y León y alrededor del cual se ha desarrollado una industria basada en el piñón blanco, un producto que goza de un reconocido prestigio y valor gastronómico.   

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