La Real Muy Antigua e Ilustre Cofradía de los Caballeros Cubicularios, orden nobiliaria creada en Zamora para custodiar los restos mortales de San Ildefonso, está hermanada desde esta mañana con la Real e Venerable Irmandade do Santísimo Sacramento de la ciudad de Lisboa.

   El solemne acto de hermanamiento tuvo lugar a mediodía con la firma del protocolo por los presidentes de ambas cofradías; Javier García Faria del Corral y José Antonio Alves da Cunha Coutinho.

   Para la sesión de tarde se reservaron los actos centrales con la ceremonia anual que tiene lugar en conmemoración del hallazgo del cuerpo San Ildefonso, en la que se aprovecha para celebrar los actos de investidura de nuevos miembros de esta cofradía que ronda los doscientos integrantes.

    Los actos de esta celebración comenzaron a las 19.00 horas de esta tarde con una pequeña procesión, en la que participaron todos los miembros, caballeros y damas cubicularios, que partieron desde el convento de las Marinas hasta la Iglesia de San Ildefonso, en la capital zamorana, separadas por apenas 40 metros.

    Una vez el templo, los nuevos miembros aguardaron en el museo de la iglesia, mientras el resto de miembros hombres y damas se colocaban en la parroquia a la espera del inicio de la ceremonia religiosa.

   La Iglesia fue testigo del ingreso como nuevos caballeros cubicularios a Manuel Da Guia Pereira, Carlos Alberto de Jesús Evaristo, José Antonio de Sañudo e Frías y Gonzalo Nuno da Sanhundo, a quienes se le impuso la venera capitular de esta cofradía.

   En el mismo acto, y acompañados de sus padrinos, también recibieron el hábito de la hermandad otros cuatro caballeros; Gerardo Vázquez, Carlos Alberto González, Andrés Esteban Gamboa y Roberto Álvarez Higuera.

   Asimismo, recibieron el lazo de dama, acompañadas de sus madrinas, María de Novais Sahudo, Graça María de Novais Sahudo, Carmen Pino García, Manolita Bernardo Quirós y María de la Asunción Coll y Sarabia.

   Tras la investidura de estos nuevos Caballeros Cubicularios y las damas,  tuvo lugar el juramento de las constituciones de la Hermandad y la tradicional misa por el rito mozárabe, que estuvo oficiada por varios sacerdotes.

   Los Caballeros de la Cofradía vestían el hábito tradicional con capa, birrete y venera, mientras que las damas visten de riguroso luto con peineta.

   Aunque los primeros estatutos que se conservan de la cofradía datan del año 1503, los orígenes de la Hermandad se remontan al siglo XIII, tras la aparición en Zamora de los restos mortales de San Ildefonso.

   La orden nobiliaria se fundó con el fin de velar la tumba y las reliquias del santo que se guardan en la iglesia arciprestal de San Pedro y San Ildefonso de Zamora, que data de finales del siglo XII y principios del XIII.

   En sus orígenes la cofradía pretendió salvaguardar la tumba del santo para que permaneciera en Zamora ante la intención del arzobispado de Toledo de que los restos mortales fueran trasladados a la ciudad manchega.

   La cofradía, que llegó a contar hasta con un hospital de beneficencia, perdió su patrimonio con las desamortizaciones y posteriormente quedó sin actividad hasta que en el año 1967 se refundó.

   Desde entonces, todos los años celebra el acto

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