De extraordinario podríamos calificar el concurso de cortes de ayer noche en Villalpando.Se corrieron cuatro buenos novillos-toros de Raso de Portillo. Noblón el primero aunque se acabó pronto, codicioso el segundo, cuando se arrancaba lo hacía muy convencido, muy completo el tercero, y amigos, extraordinario el cuarto, el de la final, de nombre Habanero y marcado con el núm. 28, revolucionó la noche, que manera de embestir, haciéndolo todo por abajo, con nobleza, con motor, y con mucha transmisión, y con material así, pudimos disfrutar de una final de auténtico nivelazo, en la que los cuatro participantes se lo pusieron francamente difícil al jurado. Recortes ajustadísimos, por un pitón y por otro, daba lo mismo donde se colocase al toro, siempre acudía con prontitud, con alegría, haciéndo disfrutar a un público entusiasta que prácticamente llenó los tendidos, haciendo disfrutar a recortadores y yo estoy convencido que también disfrutó y mucho Habanero.

Consiguió el primer premio Antonio Coco, Víctor Holgado fue segundo, Castaño tercero y Oscar Bartolomé cuarto. En los tres toros anteriores el nivel igualmente fue alto, y los doce participantes rayaron a gran altura, incluso el local Rodrigo Ares no desentonó ante un elenco de figuras como el que ayer noche se dió cita en Villalpando.

Olé por Habanero, por sus preciosas hechuras, por su comportamiento, y sin duda si un toro se merece el indultó éste no debería de morir de un infame y cobarde puntillazo.

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