El presidente de la Diputación de Zamora, Fernando Martínez Maillo.
El presidente de la Diputación de Zamora, Fernando Martínez Maillo.

Nacho Villa: Vamos a compartir este ‘Café de las 9’ con Fernando Martínez Maíllo, presidente de la Diputación de Zamora (del PP) y portavoz del PP en la Femp. Buenos días.

 

Fernando Martínez Maíllo: Buenos días.

Pregunta: ¿Cómo ve usted la propuesta del señor Blanco?

Respuesta: Bueno, yo creo que es el estilo de este Gobierno. Es lanzar globo sondas, cuando no decretazos como hace muy pocos días que luego tuvo que rectificar. Esta política de ida y vuelta que no sabe muy bien hacia dónde va… Desde luego, el PP siempre está dispuesto a hablar de una política de racionalización de recursos, de austeridad, de evitar duplicidades. Pero, desde luego, desde el punto de vista de las diputaciones provinciales hay que tener en cuenta que estamos hablando de instituciones históricas. Surgieron precisamente de la Constitución de 1812, de la de Cádiz, y van a cumplir dos siglos de existencia. Además, cumplen un servicio público fundamentalmente vinculado con el medio rural de este país, donde viven más de 15.000.000 de habitantes y donde prestan servicios a esos ciudadanos que viven en ese medio rural, que tienen los mismos derechos que los ciudadanos que viven en el medio urbano y es, fundamentalmente, asesoramiento y servicio público a los municipios a ese importante número de municipios que viven en ese mundo rural. Yo soy de los que piensa que, si no existiesen las diputaciones, habría que inventarlas. De hecho, la propia Constitución, y ahí sí existe una vez más otro impedimento legal evidente, lo contempla en su artículo 137 donde se habla de las diputaciones vinculadas con las estructuras y donde, por cierto, siempre las diputaciones han sido un instrumento muy apetecible por parte de los partidos nacionalistas. Ya intentaron eliminarlas en los años 80. El propio Tribunal Constitucional dejó bien claro que esa autonomía local debía de permanecer y perdurar y, por lo tanto, salvo que se plantee una reforma de la Constitución, hoy por hoy….

Pregunta: O sea, ¿hace falta una reforma de la Constitución para la supresión de las instituciones provinciales?

Respuesta: A nuestra forma de ver, evidentemente sí porque el propio artículo 149 de la Constitución establece que la provincia es una entidad local, con personalidad jurídica propia y que su administración debe ser de las diputaciones u otras corporaciones. Pero, claro, lo que no vamos a hacer es suprimir las diputaciones para crear otras instituciones públicas. No tiene sentido y esto está pasando en Cataluña. Allí se están encontrando con el debate de que se han creado las veguerías pero no pueden suprimir las diputaciones. Con lo cual, en vez de reducir instituciones lo que hacemos es duplicarlas. Parece que no tiene mucho sentido. Ahora, si queremos hablar de racionalizar el gasto, ahí podíamos hablar. Yo escuché el otro día al portavoz del PP, Cristóbal Montoro, en materia económica diciendo cosas muy razonables en torno a… ¿cómo es posible que todas las instituciones españolas tengamos ayudas al desarrollo? Cuando eso, probablemente, sea competencia del Estado, no de las corporaciones locales. Sobre eso yo creo que sí se puede hablar. Hay que reducir, quizás, el gasto público. Hemos vivido una época en la que hemos aumentado mucho el gasto público y podemos evitar también duplicidades y racionalizar servicios. En ese debate es en el que hay que entrar, no en otras cuestiones que creo que, hoy por hoy, están fuera de la propia realidad.

Pregunta: Y usted que está en contacto directo con los ayuntamiento más pequeños, por ejemplo, en su provincia… ¿Ahí sí que podrían reorganizarse, de alguna manera,  municipios que tienen muy pocos habitantes?

Respuesta: Bueno, en primer lugar, los municipios y los ayuntamientos están muy arraigados en el propio territorio. Piense que estamos hablando de ciudadanos que viven en municipios muy pequeños, muy dispersos en la población. De 248 ayuntamientos que tiene mi provincia, el 96% tienen menos de 1.000 habitantes. Muchos de ellos ya se están uniendo  por la propia lógica de su ausencia de recursos, se están uniendo para prestar servicios en forma de mancomunidades. Las propias diputaciones estamos ayudándoles precisamente a eso. Con lo cual, ese efecto de la unión ya se está produciendo y, quizás, lo que hay que hacer es mejorarlo. Ahora, tomar una decisión tan drástica de supresión de municipios cuando eso se va a producir, yo creo que con el paso del tiempo, de manera absolutamente lógica. Y, por cierto, si lo que se busca es reducir costes, el hecho de que suprimas un municipio o un ayuntamiento como estructura administrativa (que, por cierto, muchas veces hay solo un secretario a media jornada), no significa que no tengas que prestar ese servicio público a esos ciudadanos que viven en el medio rural. Porque no les vas a cambiar el domicilio, no les puedes obligar a que cambien su sitio de residencia. Y, por tanto, hay que seguir llevándoles esos servicios. Lo que hay que hacer es ¿cómo lo hacemos para que cueste lo menos posible a las arcas públicas? ¿Cómo conseguimos que se eviten duplicidades? Ese yo creo que es el camino adecuado. Por cierto, este mensaje del Gobierno es completamente incoherente con haber gastado 13.000 millones de euros en un Plan E que se ha repartido, entre los 8.112 ayuntamientos de España, linealmente proporcional a la población. Es totalmente contradictorio.

Pregunta: Fernando Martínez Maíllo, presidente de la Diputación de Zamora, del PP, y portavoz del PP en la Femp. Muchas gracias.

Respuesta: Muchas gracias.

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