A ver cómo cuento esto sin que se me caiga el alma a los pies. Resulta que coincidía todos los días con una muchacha en el bus urbano. Con la misma, me refiero. De esas de piernas largas y finas que no sonríen ni cuando el autobús frena de repente y aparecen dos personas deslizándose hasta chocar contra las sillas de adelante. Solía llevar también la mochila a la espalda y un gorrito que la hacía una carita de niña de cuarto de la ESO. Esa apariencia de buena con voz grave y de vender ropa interior se desvanecía cuando se sentaba enfrente y se liaba un cigarrillo para fumárselo a la bajada y antes de entrar en clase. Llegué a pensar que si me miraba mientras sacaba la lengua para pasarla por el papel debía de tocar el botón rojo. Y un día que había llovido me monté en el bus equivocado por impaciente y la vi en su parada, de pasada y mojada. Otro día descubrí su nombre. No porque se lo preguntara, pues soy demasiado cobarde, y más desde que ya no puedo ir a comprar el pan al supermercado de al lado porque no me llama la cajera a la que di mi numeró en un papel arrugado sino porque una amiga la despidió por su diminutivo y yo estaba cerca. Ah, por cierto, también la veía por mi Facultad. Una historia así se merecía un principio grandioso y por eso la escribí un mensaje. No porque eso fuera un arranque espléndido sino porque ahora el amor romántico podía malinterpretarse y yo sólo quería besarla. Ni estaba enamorado de ella ni cuando lo estuviera iba a durar más que el tiempo que ella tardase en estarlo de mí. El caso es que la cosa empezó bien, con muchas risas por su parte y algún comentario ingenioso por la mía. O eso pensaba, porque de repente no hablaba con desconocidos me soltó. La pregunté si tenía una solución porque, me temía, que la que yo tenía no le iba a gustar y me envió un emoticono con un beso, anticipando el desenlace. Pensé que mira, que lo mejor el final, como dirán esos diputados que empezaron en Juventud sin Futuro y ahora con un casoplón a las afueras de Madrid y con la cigüeña viniendo.

Roberto Prada

REDACCIÓN

Compartir
Publicado por
REDACCIÓN
Etiquetas: Roberto Prada

Noticias recientes

El PP ha velado siempre por los intereses de los benaventanos.

Pedimos al próximo Alcalde, igualdad de trato para todos los ciudadanos, cumplimiento de la legalidad, transparencia en la gestión y…

hace 2 semanas

Vox Zamora acusa a Guarido de «quitarse la careta»

En un comunicado la formación política ha asegurado que quien "se supone que es el alcalde de todos lo s…

hace 2 semanas

¿Un final de LaLiga descafeinado?

Con un Barcelona que sumó su 26º título de campeón liguero en la jornada 35 y una parte baja de…

hace 2 semanas

Ventajas de alquilar un almacén

La restauración de muebles es una profesión que desde hace unos años ha revivido con fuerza, y es que…

hace 2 semanas

¿Qué herramientas son necesarias para restaurar un mueble?

El mundo del bricolaje y la restauración en el hogar está viviendo una etapa de esplendor desde hace unos años.…

hace 1 mes

GADIS abre sus puertas en Benavente

La cadena gallega de supermercados Gadis ha abierto su hipermercado más grande de Castilla y León en el municipio zamorano…

hace 1 mes