La vaca de raza sayaguesa se ha convertido en la pieza clave para intentar recuperar un animal extinguido hace casi cuatro siglos: el uro, un bóvido salvaje muy parecido al toro, pero de mayor tamaño, antepasado común de todas las vacas europeas, que fue muy abundante en Europa central. El último ejemplar superviviente, una hembra, murió en los montes de Polonia en 1627 por causas naturales después de que la presión humana fuese acabando con la especie a medida que transcurrían los siglos. Ahora, como ya lo intentaron los hermanos alemanes Heck en la década de los veinte, grupos de carácter conservacionista de Alemania, Holanda y Dinamarca pretenden conseguir un animal muy similar al uro, el ‘bos taurus primigenius’.

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