El Senado de Estados Unidos completó anoche (madrugada en España) las aprobaciones necesarias en el Congreso para sacar adelante el plan de estímulo económico promovido por el presidente Barack Obama, valorado en 787.000 millones de euros.   Horas después de que la Cámara de Representantes hiciese lo propio, los senadores votaron el plan y los demócratas, junto con tres republicanos, lograron alcanzar la cifra de 60 parlamentarios necesaria para alcanzar la mayoría. Por su parte, 38 senadores votaron en contra.

   La discusión se prolongó en la Cámara Alta durante horas, a la espera de que el senador de Ohio Sherrod Brown llegase a Washington desde el funeral de su madre, en Ohio, para lograr el sexagésimo voto. Su respaldo se hizo imprescindible pese a las intenciones inicialmente expresadas por Obama, que siempre apostó por el consenso entre los dos partidos y sólo ha logrado algún respaldo menor entre los republicanos.

   Para llegar a tiempo, Brown utilizó un avión fletado por la Casa Blanca. Su oficina alegó que no había ningún vuelo comercial disponible y la votación se trataba de un “asunto oficial”, tras el cual el senador regresaría a Ohio junto a su familia.

   Poco antes de la última votación, el presidente del Comité de Asignaciones del Senado, el demócrata Daniel Inouye, admitió que el pacto “no resolverá los problemas de un día para otro”, pero servirá a Estados Unidos para ganar “la confianza que puede sacarle de esta crisis”.

   Aunque lo más difícil ya está hecho, la burocracia en torno al plan de Obama sigue y ahora sólo falta la rúbrica del propio presidente. Los medios locales ven inminente esta firma y algunos de ellos, como la CNN, apuntan que llegará el lunes.

   Además, Obama deberá dar el visto bueno definitivo a la enmienda también aprobada ayer por el Senado y que limita los incentivos y otro tipo de remuneraciones a los altos directivos de las compañías y entidades financieras que se acogieron al paquete de rescate de 700.000 millones de dólares promovido cuando George W. Bush aún era presidente.

   DIVISIÓN

   El plan de estímulo recorta los gastos estatales y reduce los impuestos con el fin de salvar la maltrecha economía nacional, aunque los republicanos lo critican por excesivo, mal enfocado y suponer un lastre para las futuras generaciones. Ninguno de los representantes de esta formación dio su voto en la Cámara de Representantes, donde el paquete fue aprobado con los votos a favor de 246 diputados y los votos en contra de 183.

   El líder demócrata en la Cámara, Steny Hoyer, afirmó que los republicanos están tratando de impulsar el mismo programa económico que ha llevado a la crisis. “Millones y millones de americanos tendrán un recorte de impuestos” gracias a esta medida, explicó el representante, que añadió que muchos “que han perdido sus trabajos y no pueden poner comida en las mesas de sus familias serán ayudados por este proyecto”.

   “Lo único que hará el plan de estímulo demócrata es estimular el Gobierno y la deuda”, afirmó por su parte el representante republicano Mike Pence.

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