El próximo sábado 15 de mayo, el obispo de Zamora presidirá la Misa de acción de gracias por el centenario del sacerdote diocesano Teodoro García González, canónigo emérito de la Catedral, nacido en Cazurra en 1910 y ordenado presbítero en 1935. La celebración será en el Convento de Santa Clara de Zamora a las 13 horas.

Todoro García González
Todoro García González

El pasado 10 de mayo el obispo de Zamora, Gregorio Martínez Sacristán, señalaba en su homilía de la festividad de San Juan de Ávila que “un motivo más para nuestra alegría en este mes de mayo es el centenario de uno de nuestros sacerdotes”. Se refería a Teodoro García González, que el próximo viernes 14 cumplirá 100 años de vida.

Con este motivo, la Diócesis, junto con su familia, ha organizado una Misa de acción de gracias, que tendrá lugar en el Convento de Santa Clara (c/Miguel de Unamuno), justamente la comunidad de religiosas clarisas de la que fue capellán, el próximo sábado 15 de mayo a las 13 horas.

Teodoro García González nació en la localidad zamorana de Cazurra el 14 de mayo de 1910, y fue ordenado sacerdote el 15 de junio de 1935. Además de sus estudios en el Seminario San Atilano, se licenció en Sagrada Teología y en Derecho Canónico en la Universidad de Salamanca en 1944, donde también hizo cursos de doctorado.

Sus labores pastorales han estado vinculadas a diversas parroquias de la Diócesis. Comenzó como coadjutor y después regente y ecónomo de Peleas de Arriba y Casaseca de Campeán. Tras cinco años en estas localidades, en 1940 pasó a ser ecónomo de El Cubo del Vino y encargado de Mayalde, de donde cesó para los estudios en la universidad salmantina.

Al regreso de su etapa académica, fue ecónomo de Pajares de la Lampreana, y más tarde, en 1952, fue nombrado profesor de Religión y de Francés del Seminario Menor “San Luis y San Victoriano” de Toro, y padre espiritual del centro, tarea que simultaneó con la capellanía de las Clarisas de Toro.

En 1956 pasó a ser coadjutor de la Parroquia de San Frontis de la capital, y capellán del Ayuntamiento. Cuatro años después fue nombrado capellán de las Clarisas de Zamora, y en 1967 entró en el Cabildo Catedral como beneficiado. Ese mismo año comenzó a ser Promotor de Justicia y Defensor del Vínculo del Tribunal Eclesiástico Diocesano. En 1979, además, fue elegido miembro del Consejo Diocesano de Administración.

En 1981 fue nombrado canónigo de la Catedral de Zamora, cargo del que es emérito desde su jubilación en el año 1985. Actualmente vive en una residencia de ancianos de Toro.

Recientemente ha sido entrevistado en la hoja diocesana Iglesia en Zamora, y entre otras cosas señalaba: “me considero un sacerdote sencillo, que debe dar gracias a Dios por haber llegado a los 100 años en un estado de salud del que no puedo quejarme para mi edad”. Alegre por toda una vida de servicio, afirmaba que ha valido la pena: “hoy si tuviera que volver a empezar lo volvería a hacer”.

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