El Rey, a través del presidente del Congreso, Patxi López, propone a Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, para el debate de investidura

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Don Felipe junto a Pedro Sánchez Pérez-Castejón, del Partido Socialista Obrero Español (PSOE)
Don Felipe junto a Pedro Sánchez Pérez-Castejón, del Partido Socialista Obrero Español (PSOE)

S.M. el Rey, Felipe VI, ha comunicado esta tarde al presidente del Congreso de los Diputados, Patxi López, que propone al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, como candidato a la Presidencia del Gobierno, de acuerdo con el procedimiento establecido en el artículo 99 de la Constitución.

El presidente del Congreso, Patxi López, ha anunciado la propuesta en rueda de prensa en la Cámara Baja, al regresar de su reunión con S.M. el Rey en el Palacio de La Zarzuela, en la que Felipe VI le ha comunicado su decisión tras las consultas con los representantes designados por las formaciones políticas con representación parlamentaria.

Una vez formulada la propuesta para la Presidencia del Gobierno el presidente del Congreso de los Diputados fijará la fecha para celebrar la sesión de investidura, en la que el Congreso decidirá si otorga su confianza al candidato propuesto por el Rey y le encarga la formación de Gobierno.

Esta sesión, prevista en el artículo 99 de la Constitución y regulado en los artículos 170 a 172 del Reglamento del Congreso de los Diputados, comienza con la intervención del presidente del Gobierno, que expone ante la Cámara el programa del Gobierno que pretende formar y solicita al Congreso la confianza para hacerlo. Los representantes de los distintos grupos parlamentarios toman la palabra después para plantear su posición.

Finalizado el debate se realiza la primera votación, en la que el candidato necesita el apoyo de la mayoría absoluta de la Cámara, es decir, 176 diputados, para ser elegido presidente del Gobierno. Si no la obtiene, se realizará una nueva votación pasadas 48 horas, y el candidato será investido presidente si obtiene mayoría simple, más votos a favor que en contra.

En caso de que la Cámara no otorgara la confianza al candidato, el Rey volvería a presentar otra candidatura por el mismo procedimiento, y se repetiría la fórmula del debate de investidura. Si pasados dos meses desde la primera votación ninguno de los candidatos propuestos es elegido, se tendrían que convocar nuevas elecciones. En este caso sería el presidente del Congreso el que sometiera a la firma del Rey el Decreto de disolución de las Cortes Generales y de convocatoria de elecciones generales.

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