La III edición del Premio de la Memoria de la Emigración de Castilla y León ha distinguido cinco relatos, tres de ellos remitidos desde Cuba y dos desde Argentina. Por decisión unánime del jurado, el primer puesto quedó desierto porque ningún texto destacaba con la claridad necesaria.

El Premio de la Memoria de la Emigración Castellana y Leonesa se ampliará a documentos audiovisuales en la próxima edición, la IV, con el objetivo de seguir recuperando, a través de este certamen, parte de la historia de la Comunidad que pasará a integrar los fondos del futuro Museo de la Emigración.

Así lo anunciaron hoy en rueda de prensa en la capital zamorana el director general de Políticas Migratorias y Cooperación al Desarrollo de la Junta de Castilla y León, Félix Colsa, y Juan Andrés Blanco, director en Zamora de la UNED, que organizan y patrocinan anualmente este premio con la colaboración del Archivo de la Escritura Popular de la Asociación Etnográfica Bajo Duero.
Félix Colsa explicó que la Consejería de Interior y Justicia de la Junta de Castilla y León y la UNED de Zamora han sido receptivas a la sugerencia de los miembros del jurado que, en su acta, recomendaron ampliar el premio a documentos audiovisuales debido a la abundante documentación gráfica atesorada por los propios emigrantes, tanto a título individual como a través de los propios Centros o Casas de Castilla y León, más de 130 entre España e Iberoamérica.
En este sentido, Félix Colsa anunció que en la convocatoria para 2011 del Premio de la Memoria de la Emigración Castellana y Leonesa se especificarán, por un lado, las bases para el certamen de relatos, que se ha convocado durante los últimos tres años, y, como novedad, las condiciones para la nueva modalidad del documentos audiovisuales.
Sobre la III edición del Premio de la Memoria de la Emigración Castellana y Leonesa, a la que se presentaron a concurso 32 relatos, el jurado integrado por Carlos Pedrero, Begoña Galache, José Monteagudo, Mar Domínguez y Jorge Moreta acordó distinguir cinco de los textos remitidos desde Cuba, que suma tres de los galardones, y Argentina, los otros dos restantes. Por decisión unánime del jurado, el primer puesto quedó desierto al considerar que ninguno de los textos destacaba con la claridad necesaria.
Los segundos premios, dotados cada uno de ellos con 1.000 euros, recayeron en Juan Domínguez Rodríguez Briso (San Miguel de Tucumán ¿Argentina-) por el relato “Crónicas Boludas” y en José Domingo Martín Álvarez (Cuba) por “Del arado a la caña de azúcar”. Los terceros premios, de 500 euros cada uno, distinguieron a Simón Katón Álvarez (Argentina), “Mi vida nació en Aliste”; Masiel Mateos Trujillo (Colonia Zamora de Cuba), “Para volver a jugar con la memoria”; y a María del Carmen García Mesa, María Consolación y Alejandro Martín García (Cuba) por “Historia del emigrante Antonio Martín Luis”.
En “Crónicas boludas”, uno de los dos segundos premios, el vallisoletano Juan Domingo Rodríguez, joven ingeniero casado con una argentina y residente en Tucumán, transporta al lector al modo de ser y a la vida cotidiana de esta ciudad argentina, aunque también recoge buena parte de la diversidad y pluralidad de esta nación. José Domingo Martín (Cuba), distinguido con el otro segundo premio, recupera en “Del arado a la caña de azúcar” la odisea vital de sus abuelos, dos emigrantes sanabreses en la mayor de las Antillas. El relato se completa con los capítulos dedicados a la emigración en Cuba en el siglo XX y a la historia del vapor “Alfonso XIII”.
María del Carmen García Mesa, María Consolación y Alejandro Martín García (Cuba) ofrecen en “Historia del emigrante Antonio Martín Luis”, uno de los tres terceros premios, la crónica detallada de la vida del protagonista, marido y padre de los autores que transmiten el amor con el que han elaborado el texto, prolijo en detalles personales. En “Mi vida nació en Aliste” (tercer premio), Simón Katón (Argentina) ofrece una exhaustiva y completa información personal sobre la emigración del mediados del siglo XX a América. La propia vida del autor, protagonista de la acción, es un ejemplo de voluntad y superación. Por su parte, Masiel Mateos Trujillo (tercer premio) recrea en “Para volver a jugar con la memoria” la historia como emigrante en Cuba de su abuelo, a quien no conoció más que por fotografías y por el relato oral que le transmitió su padre. El texto se inicia con la niñez y juventud del protagonista en un pueblo zamorano hasta emigrar a Cuba, donde desarrolla toda su peripecia vital y termina sus días.

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