Entrado el siglo XXI algunos trabajadores españoles mantienen condiciones laborales propias del siglo XIX, que suponen en la práctica un amplísimo margen de discrecionalidad empresarial y de indefensión para los trabajadores. Los trabajadores agrarios y las empleadas de hogar no pueden cotizar por lo que realmente cobran por su trabajo, se ven obligados a cotizar por una cuantía fija que establece anualmente el Gobierno con independencia de su salario real, lo que lleva aparejado que las prestaciones derivadas de su cotización (pensión de jubilación, desempleo, incapacidad temporal, etc.) son mas bajas que las que tendrían de trabajar en otra actividad.

Sólo son los empresarios quienes se benefician de esta situación, pues mientras los trabajadores agrarios cotizan por su trabajo los mismos porcentajes que cualquier otro trabajador del Régimen General, el empresario agrario tiene a su cargo 8,1 puntos menos de cotización que cualquier otro empresario. Se lá a la paradoja de que por cada trabajador a su cargo el empresario agrario cotiza 2,9 puntos menos que lo que lo hace una familia que tiene a su cargo una empleada doméstica.

Por su parte, el trabajador doméstico asume casi el mismo tipo de cotización (sólo 1 punto menos) que un trabajador ordinario, mientras que el empleador doméstico debe asumir 5,2 puntos menos que un empleador del régimen general.

Para CCOO, la solución a esta situación pasa necesariamente por la desaparición de los regímenes especiales y las situaciones de infra-protección asociadas a los mismos e integrar a trabajadores y empresas en las condiciones del Régimen General.

En este sentido, recuerda que el Acuerdo de pensiones de 2006 incluía la integración de regímenes, pero su cumplimiento  está todavía pendiente, pese a que el Régimen Especial Agrario de la Seguridad Social estaba previsto que se incluyera en el Régimen General el pasado 1 de enero de 2009.

1 Comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.