OPINIÓN:

Llegando a las postrimerías del presente año y ante la inminente celebración en el siguiente, del 1100 Aniversario del Reino de León, somos muchos los que comprobamos con tristeza que nuestros peores augurios, de hace poco más de un año, se confirman.

La organización del evento bajo la atenta supervisión y patronazgo principal, de la misma institución que no escatima esfuerzos para difuminar o borrar cualquier indicio de nuestra historia, no parecía entonces, y ahora se comprueba, una idea acertada, máxime cuando en su exposición de motivos, ya desvirtuaba toda la celebración con las siguientes palabras: *“se desarrollarán principalmente en la provincia de León y que tendrán repercusión en toda la Comunidad”*. Esta declaración de principios dejaba ver a las claras que la intención de los organizadores, lejos de dar a conocer y poner en valor, la historia y tradición del Reino de León, se reiteraba en los conocidos y malintencionados errores de confundir el Reino con la provincia que lleva su nombre y diluir su personalidad histórica en este amasijo comunitario en que nos encontramos inmersos desde 1983.

Y así ha ido pasando el tiempo y a poco menos de un mes de la fecha de partida, nos encontramos con un programa de actos sin cerrar y que los organizadores, no sin cierto bochorno, califican de “digno”, sin que hasta la fecha se haya promocionado tan importante evento por ningún medio y hasta tal punto que a estas alturas, ni siquiera se haya creado una página web para su promoción virtual, hecho éste que en pleno siglo XXI es considerado como esencial y rutinario por cualquier persona al corriente de las estrategias de difusión y “marketing”.

Por otro lado, lo  conocido del incompleto programa preliminar, deja ver a las claras, su interés, por realizar unos actos de bajo perfil, con limitada difusión y escasamente participativos, ya no solo a nivel Estatal (recordemos que se anunció a bombo y platillo la participación de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales) si no tan siquiera en el propio ámbito del Reino de León, como territorio histórico europeo.

Es llamativo como cualquier campaña de la Junta de Castilla y León, dirigida a afirmar una identidad cultural inexistente, cuenta con un despliegue presupuestario y mediático de primer orden a nivel nacional, como han sido las de la Marca Territorio de Castilla y León, la de Tierra de sabor, la de Castilla y León es vida, o la de promoción de las Edades del Hombre y todo ello sin contar las organizadas por la Fundación Villalar para promover un sentimiento identitario artificial. Por el contrario, la celebración del Reino de León lejos de ser motivo de orgullo, constituye para los patrocinadores una ocasión molesta e incómoda, que como vergüenza familiar, no conviene airear demasiado.

De ahí que la propia Junta como organizadora, paradójicamente, sea la encargada de que apenas se difunda, lo haga localmente y por supuesto se oculte de forma descarada la leonesidad de Zamora y Salamanca, en la misma línea de ocultación y manipulación que viene siendo habitual, tanto en los libros de texto como en todas las publicaciones que son sufragadas de forma directa o indirecta por la citada institución.

De este modo la próxima celebración se encamina hacia otro sonoro fracaso, como en su día lo fue otro hecho que se fraguó con idéntico propósito y por los mismos organizadores: la celebración del VIII Centenario de las Cortes Leonesas y que pasó una vez más sin pena ni gloria y con ninguna transcendencia posterior.

A pesar del escaso tiempo restante y con un año por delante, me aventuro a hacer una propuesta a los citados organizadores, confiando una vez más, que sea más su responsabilidad respecto al pueblo que deben gobernar en justicia, que los míseros intereses que les conducen hasta la fecha. Y ya que a estas alturas sería imposible cambiar el rumbo de lo ya programado, mi propuesta consiste en un solo acto que por sí mismo ponga en valor toda la celebración, además de articularse las maniobras correctoras necesarias para hacer partícipes a Zamoranos y Salmantinos de lo que por derecho propio les corresponde.

Con mi propuesta se saldaría en parte, una deuda histórica que el Estado español contrajo, con uno de sus principales pilares fundadores, al que se le privó, por oscuros intereses, de una Autonomía que por derecho le correspondía y le corresponde y que hoy en día y de forma sistemática es negado, ocultado y despreciado, diluido en una falsa región, de espaldas al pueblo leonés.

La propuesta sería la de recuperar, aprovechando la efeméride del 1100 Aniversario del Viejo Reino, la secular tradición de la proclamación Real, que se celebraba en la Catedral de León junto al “alzamiento de pendones”, consistente en la proclamación de cada nuevo soberano que accedía a la corona española, como Rey de León. Este ritual se celebró por última vez en 1843 en honor de Isabel II. Este acto por si solo, daría a los actos conmemorativos el empaque que merecen, así como facilitaría la difusión y popularización de la realidad histórica leonesa, que debería ser el objetivo último de la celebración.

Espero que los eminentes miembros de la Comisión conmemorativa, tengan a bien mi propuesta, el pueblo leonés les estará agradecido.

Gonzalo Fernández-Valladares García
Médico y leonesista vocacional

2 Comentarios

  1. Lamento compartir el diagnóstico de este artículo. Es así de triste pero es la cruda realidad. Mientras nos gobiernen otros, y no cualquiera otros sino los castellanos, que fraguaron su identidad en pugna contra León, nunca saldremos adelante.

    Recuerdas otra efemérides devaluada, la de las Cortes de 1188. No olvidemos tampoco otra más cercana y también devaluada: la del 75 aniversario de la coronación de la Virgen del Camino como Patrona de la Región Leonesa; la celebración quedó reducida a la diócesis de León, cuando la Región Leonesa tiene cinco diócesis (León, Astorga, Zamora, Salamanca y Ciudad Rodrigo).

  2. Estoy de acuerdo totalmente con el firmante de esta reflexión, no solo en la propuesta sino en todas sus prevenciones y miedos en lo que a las propias celebraciones se refiere. La experiencia nos avala.
    Es incomprensible, al menos para los que tenemos una cierta idea de la lógica (histórica, geográfica, cultural, etc.) que se siga manteniendo este tipo de situaciones en las que, en función de oscuros “intereses de Estado” que no ocurrieron en ninguna otra parte y que ya nadie entiende salvo los inmovilistas, los falsos demócratas y los cegados por sus bastardos intereses, se intente borrar una cultura y tergiversar una historia. ¿No tenemos derecho los leoneses a conocer, repudiar o aprobar lo que hicieron nuestros antepasados? ¿Acaso debemos avergonzarnos de algo diferente de lo de los demás? ¿No hay nada que hayamos hecho para contribuir a la mejora de los seres humanos, sus leyes y sus condiciones de vida? Algo habrá ¿no? Pues 1100 anos es una buena fecha para hacer balance. ¿Quién se atreve? ¿Quizás el Presidente del Gobierno de España? ¡Anda, pero si también es leonés… o eso dice!

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